sábado, 25 de enero de 2025

PUENTE DE TRIANA

 PUENTE DE TRIANA




Hola, de nuevo. ¿Cómo estáis, queridos amigos y queridas amigas?

En este reportaje seguimos explorando el barrio de Triana.

Triana es un barrio de la ciudad española de Sevilla, en Andalucía, y uno de los once distritos en que está dividido el municipio a efectos administrativos. Está situado en el occidente del municipio. Limita al sur con el distrito de Los Remedios, al oriente, con los distritos Casco Antiguo y Macarena, al norte, con el distrito Norte y el municipio de Santiponce; y al occidente, con los municipios de Camas, Tomares y San Juan de Aznalfarache.

Triana está situada en la orilla este del río Guadalquivir vivo y está separada de la antigua zona intramuros de la ciudad por la dársena del río que recorre su cauce histórico.

La unen al centro de la ciudad el Puente de Triana, el unte de San Telmo y el Puente del Cristo de la expiración. Al sur de Triana se encuentra el barrio de Los Remedios.

La vía histórica de acceso a Triana, desde Sevilla, es a través del conocido como puente de Triana, una de las señas de identidad del barrio. Se construyó entre 1845 y 1852 por los ingenieros Gustavo Steinacher y Ferdinand Bennetot. Esta construcción de hierro sustituyó al primitivo puente de Barcas.

Así es, queridos amigos. Este reportaje va dirigido al Puente de Triana.

El Puente de Triana, conocido popularmente como puente de Isabel II, es un puente situado en Sevilla. Une el centro de la ciudad con el barrio de Triana, cruzando el río Guadalquivir. Sustituyó en el siglo XIX a un viejo puente de barcas que existía en su lugar, constituyendo el puente de hierro más antiguo conservado en España. Su construcción finalizó en 1852, bajo el reinado de Isabel II, motivo por el que ostenta dicho nombre.








¿Cómo se ha desarrollado el proyecto del puente de Triana?

Los ingenieros franceses Fernando Bernadet y Gustavo Steinacher trabajaban en El Puerto de Santa María, en la construcción de dos puentes, llamados San Pedro y San Alejandro. Los dos puentes sustituirán a dos puentes de barcas en la carretera de Sevilla-Cádiz y se inauguraron en 1846.

En marzo de 1844 Bernadet y Steinacher presentaron al Ayuntamiento sevillano tres propuesta de puentes: de piedra, colgado de alambres y de hierro colado con dos pilastras centrales. Explicaron las características y ventajas de cada modelo a la Comisión de Puente del Municipio y mencionaron también la experiencia adquirida por los franceses con el Puente de Austerlitz de París y el Puente de Carrousel de la misma ciudad. En abril de 1844 la Comisión dio su aprobación a la edificación del puente con arcos de hierro y dos pilares en el río, por su solidez y belleza. El puente constaría 12 millones de reales, que se pagarían durante 25 años.

El Ayuntamiento había solicitado al Estado el derecho de imponer un pontazgo (tasa para pasar por el puente) durante diez años para financiar el puente. En abril de 1844 el Ayuntamiento recibió la autorización para instaurar dicho portazgo. No obstante, en noviembre el ayuntamiento solicitó una autorización para sustituir el portazgo por dos portazgos (tasa por pasar una determinada zona). La autorización le fue concedida. Los portazgos se pagaban en El Tardón y en el Patrocinio. El dinero recaudado iría para pagar la construcción del puente, pero, mientras esta construcción del puente, pero, mientras esta construcción no empezase, se destinarían los fondos a la Diputación Provincial de Huelva.

El concurso público para la obra fue anunciado en el Boletín de la Provincia el 14 de diciembre de 1844, con la esperanza de adjudicar la construcción el 15 de febrero. Entre otras condiciones, se impuso que las piezas de fundición fueran hechas en España y el plazo de ejecución fue fijado en tres años.





El 15 de febrero se presentaron seis proposiciones, con diferentes plazos para el cobro. Antonio del Valle ofreció ejecutar la obra con un plazo de cobro de 29 años y 6 meses. Benito Ferrer con 16 años. Calixto Barbouza, con 24 años, y Bernadet y Steinacher por 17 años.

Los escogidos fueron los franceses Berdarder y Steinacher, a los que también se les contrató para trasladar el Puente de Barcas más al sur para poder construir el nuevo en su lugar.

El diseño escogido era análogo del Puente de los Santos Padres o Puente del Carrousel sobre el río Sena, que había sido ejecutado en 1834 por el ingeniero francés Polonceau. El puente parisino fue demolido a comienzos del siglo XX y sustituido por uno de hormigón. El Puente de Triana sería más grande que el francés, ya que la anchura del Sena en aquel lugar era solamente dos tercios de la del Guadalquivir a su paso por Sevilla.

A finales de abril de 1844 la Junta Consultiva de Caminos y Canales aprobó el proyecto del puente que presentaron los ingenieros franceses, no sin añadir cuatro prescripciones técnicas adicionales. La cuarta de estas prescripciones era que la piedra de la Isla de San Fernando, prevista para todos los elementos pétreos de la infraestructura, debería sustituirse por piedra de otro lugar por motivos estéticos, al menos, en los parametros.

El traslado del Puente de Barcas se llevó a cabo el 30 de junio de 1845 y costó 70.000 reales.








En agosto la Comisión de Puente Municipal dio su aprobación a la sustitución de la piedra de la Isla de San Fernando, en la provincia de Cádiz, por piedra de zona de Matasanos, en la provincia de Badajoz. La primera piedra de nuevo puente se colocó el 12 de diciembre de 1845 en el lado este.

En abril de 1846 Bernadet dejó la construcción y quedó Steinacher como contratista único. En 1848 Steinacher solicitó a la Comisión de Puente un año de prórroga para terminar el puente, aduciendo inconvenientes ajenos a su responsabilidad. Tras algunas reticencias, la Comisión aceptó.

Los materiales utilizados en el puente de Triana fueron pilares de piedra e hierro, sin utilización de madera. En la orilla de Triana se estableció una gran rampa de contención que llega hasta la calle de San Jorge. Las 27.248 piezas de metal, de 19.000 quintales de peso, fueron realizadas por la fundición de San Antonio. Esta fundición fue creada por Narciso Bonaplata en el Convento de San Antonio, que había sido exclaustrado en la desamortización de 1835. El hierro de las piezas fundidas procedía de Guriezo y el hierro dulce maleable, para las forjadas, procedía de las siderurgias del Pedroso, Marbella, Vizcaya y Escocia.

A partir de 1848 Steinacher tuvo algunos conflictos administrativos con el banquero Francisco Javier de Albert, que estaba financiando la obra, Estos conflictos llevaron a la paralización temporal de la obra y, en enero de 1849, la Comisión de Obras Públicas propuso al alcalde que se retirara a Steinacher del proyecto por incumplir el contrato. El Ministro de Comercio, Instrucción y Obras Públicas aprobó el cese del contrato y Steinacher tuvo que entregar la obra y los materiales. En 1851 se hizo cargo de la obra el ingeniero Canuto Corroza, que realizó algunas modificaciones leves.






La construcción terminó en 1852. El 29 de enero de ese mismo año se llevaron a cabo las pruebas de carga. La inauguración se realizó el 23 de febrero. La inauguración tuvo lugar con una procesión que empezó en la parroquia trainera de Santa Ana. En la procesión iban el arzobispo, el gobernador civil Francisco Iribarren, maceros, la banda municipal y un desfile militar presidido por el capitán general de Sevilla. El arzobispo bendijo el puente en su mitad con el nombre de Isabel II. Ese mismo día hubo fiestas municipales, como cucañas, concursos de natación y conciertos de bandas de música. Para su apertura al público se esperó a una ordenanza que regulase el tráfico. La apertura al público tuvo lugar en junio de 1852. El 9 de mayo de 1852 el Capitán del Puerto dio normas para la navegación.

El antiguo puente de barcas se subastó en 1852 y fue adjudicado por 77.000 reales.

Durante los años 50 y 60 del siglo XIX el Ayuntamiento estudió la posibilidad y el coste de decorar el puente con una estatua de mental de la reina Isabel II o con un par de leones con los escudos de España y Sevilla, pero el proyecto no se llevó a cabo.

Con la autonomía andaluza, la gestión del puente pasó a la Junta de Andalucía. El 27 de abril de 1994 la Junta entregó titularidad del puente al Ayuntamiento de Sevilla.

Paralelamente a las obras de sustitución del tablero del puente que tuvieron lugar en 1918, se ensancharon las dos avenidas de entrada al mismo. Esto provocó que hubiera entradas al puente a través de unas escaleras a la entrada del mercado de abastos de Triana y se crearon también unas escaleras para acceder al puente desde la calle Betis del mismo barrio. Para ensanchar la avenida trianera se derribó la capilla de la Virgen del Carmen que había junto al mercado de Triana. Por esto, el Ayuntamiento se Sevilla encargó una nueva al arquitecto Aníbal González-Álvarez Ossorio en 1924. Esta nueva Capilla del Carmen se finalizó en 1928.









Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog


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