domingo, 18 de mayo de 2025

ARCHIVO GENERAL DE INDIAS

 ARCHIVO GENERAL DE INDIAS




Hola, de nuevo. ¿Cómo estáis, queridos amigos?

Seguimos por el Casco Antiguo de Sevilla, uno de los once distritos en que está dividida a efectos administrativos de la ciudad de Sevilla.

En este reportaje, vamos a visitar el Archivo General de Indias.

El Archivo General de Indias fundamentalmente custodia los fondos producidos por las instituciones creadas por la Administración española para el gobierno y administración de los territorios ultramarinos españoles. Estas instituciones son: Consejo de Indias y Secretarías de Despacho, Casa de la Contratación y Consulados de Sevilla y Cádiz. Asimismo, se conservan otros fondos de instituciones, e incluso de particulares relacionados con las colonias de América y Asia.

Un dato histórico sobre el Archivo de Indias.

En 1785 nacía por deseo del rey Carlos III el Archivo General de Indias con el objeto de reunir en un solo lugar los documentos referentes a Indias hasta entonces dispersos en Simancas (Valladolid), Madrid, Cádiz y Sevilla. El impulsor del proyecto fue D. José de Gálvez, secretario de Indias, y el ejecutor del mismo fue el académico e historiador don Juan Bautista Muñoz, cosmógrafo mayor de Indias. El espléndido edificio, la Casa Lonja de Sevilla, que se construyó en época de Felipe II sobre planos de Juan de Herrera sirve hasta la actualidad como sede del Archivo.

Desde 1785, y en distintas remesas, se van incorporando los fondos de las principales instituciones indianas: el Consejo de Indias, la Casa de la Contratación, los consulados, las secretarías de Estado y de Despacho hasta convertir el Archivo en el principal depósito documental para el estudio de la Administración española en el Nuevo Mundo, o, como se ha dicho hasta hacer de ello un tópico, hasta convertir el Archivo General de Indias en "la meca del americanismo".












Actualmente, el Archivo General de Indias conserva más de 43.000 legajos, instalados en ocho kilómetros lineales de estanterías, con unos ochenta millones de páginas de documentos originales que permiten a diario profundizar en más de tres siglos de historia de todo un territorio continente, desde Tierra de Fuego hasta el sur de Estados Unidos, además del Extremo Oriente, las Filipinas: la historia política y la historia social, la historia económica y la de las mentalidades, la historia de la Iglesia y del arte, etc. Los más variados temas ocupan el interés de los miles de investigadores que pasan por el Archivo desde el descubrimiento de América, exploración y conquista del Nuevo Mundo hasta la independencia; desde las instituciones políticas indianas hasta la historia de los pueblos precolombinos, desde el intercambio comercial a los problemas de tráfico marítimo; desde la expansión misionera hasta los aspectos inquisitoriales. Tantos y tantos temas en los que el Archivo General de Indias va contribuyendo a lo largo del tiempo para obtener la más completa y documentada visión histórica de la Administración española del Nuevo Mundo.

El edificio que hoy alberga el Archivo de Indias fue construido para alojar cada vez mayor número de comerciantes que, reunidos en torno a la Universidad de Mercaderes primero y tras 1546 constituidos como consulado, necesitaban un espacio propio para celebrar sus tratos y resolver sus pleitos. El conflicto generado entre el cabildo de la catedral y los mercaderes por la ocupación de los espacios sagrados de la catedral para menesteres tan poco piadosos como los que guiaban a los comerciantes dio el definitivo empuje para que en 1583 comenzaran las obras de construcción de la Lonja de Mercaderes.

El arquitecto real, Juan de Herrera, fue el encargado del diseño de un edificio cuya construcción se prolongó hasta 1646. A cargo de obras estuvieron varios prestigiosos arquitectos como Juan de Minjares, Alonso de Valdevira y Miguel de Zurriárraga quienes, sobre todo este último, alteraron algunas de las ideas del proyecto original al introducir elementos innovadores en su construcción, como el abovedamiento de la planta superior, para aligerar la habitual solución herreriana de techo a dos aguas, más pesada y que presentaba un mayor riesgo de incendio.










La segunda mitada del siglo XVII trajo consigo la decadencia política y comercial del imperio español que inevitablemente, debía causar contraste con la reciente finalización de las obras de la lonja. En 1717 la sede del comercio ultramarino se traslada a Cádiz, quedando en Sevilla únicamente una Diputación de Comercio. La infrautilización del edificio fue tan manifestada que llegaron a habilitarse viviendas particulares en su interior mientras que la institución que promovió su construcción periclitaba.

La elección de 1781 de la Lonja de Mercaderes de Sevilla como sede del gran proyecto ilustrado que iba a ser el Archivo General de Indias detuvo la degradación del edificio. Una vez desalojados los inquilinos y dividido el espacio entre la Diputación de Comercio y el emplazamiento del archivo y sus dependencias, Luca Cintora, arquitecto de los Reales Alcázares, acometió una audaz obra de readaptación del edificio para servir a los fines de depósito documental. Su discutida intervención procuró por un lado recuperar en la medida de lo posible el proyecto de Juan de Herrera, devolviendo la diafanidad a las galerías y por otro lado reformar la escalera del acceso confiriéndole con sin generoso revestimiento de mármol la actual suntuosidad.

En planta cuadrada, de 56 metros de lado, con dos alturas sobre lonja rodeada de columnas con cadenas, el edificio del Archivo consiste fundamentalmente en un patio central rodeado por dos naves cuadrangulares, una interior y otra exterior. Todo el edificio es de piedra, con dos plantas abovedadas comunicadas por la escalera monumental.

El Ministerio de Cultura ha acometió obras de remodelación en el edificio con el propósito de modernizar sus instalaciones, mejorar el depósito de los documentos y adecuar las galerías exteriores de la planta superior para la instalación de exposiciones temporales, en lo que constituye un itinerario para visitas que recorre todo el edificio.












Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog


jueves, 8 de mayo de 2025

MONUMENTO A JUAN BELMONTE

 MONUMENTO A JUAN BELMONTE





Hola a todo el mundo. ¿Cómo estáis, queridos amigos y queridas amigas?

En este reportaje nos dirigimos al barrio de Triana, donde se constituye la Plaza del Altozano. Se encuentra al terminar el puente de Triana e históricamente era el punto donde convergían los viajeros procedentes de San Juan de Aznalfarache, Tomares y Castilleja de la Cuesta, antes de atravesar el puente de Barcas, en dirección a Sevilla.

La actual plaza está conformada, sobre todo, por la arquitectura del primer cuarto del siglo XX. Destacan el edificio de la Farmacia Murillo, construido por el arquitecto regionalista José Espiau y Muñoz entre 1912 y 1914 y la casa obra de José Gómez Millan, en la esquina con la calle San Jacinto. En la misma plaza también sobresale la escultura del torero Juan Belmonte, muy vinculado con Triana y que fue inaugurada en 1972, obra de Venancio Blanco y otro dedicada al Flamenco a Triana, encargado a Jesús Gavira Alba en el año 1994.

En este reportaje de hoy va dedicado en homenaje a Juan Belmonte, también conocido como El Pasmo de Triana Fue un torero español, probablemente el más popular de la historia y considerado por muchos como el fundador del toreo moderno.








Supongo que me preguntaréis en plan Pasión de Gavilanes: "¿Quién es ese hombre?

Juan Belmonte nació en la sevillana calle Ancha de la Feria, donde su familia tenía una modesta tienda de quincalla. Pocos años después, el establecimiento de la calle Feria es atribuido a uno de sus tíos en la partición de la herencia de su abuelo y la familia se traslada al barrio de Triana, donde su padre, natural de Prado del Rey, abre una pequeña tienda en un hueco del mercado de Triana, un tenderete que tenían que montar todos los días al amanecer. 

En cuanto al inició del torero vistió de luces por primera vez a los diecisiete años de edad en la plaza de toros de Elvas, en Portugal. El 21 de julio de 1912 triunfó como novillero en la Real Maestranza de Sevilla y fue llevado a hombros hasta su casa. El 7 de octubre de ese mismo año triunfó en Madrid, en una corrida junto a Celita y Saleri II. El riesgo que asume llama pronto la atención y comienza a forjarse la leyenda del Pasmo de Triana. Tomó la alternativa en Madrid el 16 de septiembre de 1913 con Machaquito de padrino - ese mismo día se retiraba del toreo - y con Rafael el Gallo, como testigo.

Sin estudios apenas, pero lector empedernido, su inteligencia y extraordinaria personalidad le permitieron relacionarse con los miembros de la cultura y de la alta sociedad.

La carrera profesional de Belmonte se desarrolló entre 1913 y 1936, año en el que se retiró definitivamente tras dos retiradas fallidas entre 1922 y 1934. En 1919 toreó 109 corridas de toros, una cifra récord para el momento.







En 1914 comenzó su rivalidad con Joselito o, como él mismo decía, comenzó la rivalidad entre gallistas y belmontistas. La temporada de 1917 está considerada como la más brillante de su vida profesional. A finales de ese mismo año se presenta en Perú, donde permanecerá un año y conocerá a su futura esposa. El 26 de febrero de 1920 sufrió una cornada durante un tentadero en la dehesa de Salamanca, propiedad de Argimiro Pérez Tabernero. Durante su convalecencia fue retratado por Venancio Gombau en su estudio de la calle Prior de la capital charra. En 1922 anuncia su primera retirada en Lima. Reaparece en los ruedos en 1924. Se convirtió en ganadero y continuó loreando hasta el inicio de la guerra civil.

La revolución de Belmonte fue trascendental para la historia del toreo porque impuso una revolución en la tauromaquia. Hasta la aparición de Belmonte, torear consistía básicamente en sortear las acometidas de los toros sobre las piernas con más o menos valor y gracia. Puso en práctica los tres tiempos de la lidia: parar, templar y mandar, a lo que más tarde agregó cargar la suerte. Rompió con el paradigma lagartijero, considerado hasta entonces ley natural. La idea de torear quieto se convirtió en el deseo de todo torero, aunque con el toro de entonces no era siempre posible, y logro culminar Manolete, que alcanzó la quietud total.

Belmonte también cambió la imagen tradicional de los toreros, renunciando a la coleta clásica.

A punto de cumplir setenta años, Juan Belmonte se suicidó de un disparo en su cortijo de Gómez Cardeña - entre Sevilla y Jerez - el 8 de abril de 1962. A pesar de ser suicida, se le permitió ser enterrado en el cementerio de San Fernando de Sevilla.

En la misma plaza también sobresale la escultura del torero Juan Belmonte, muy vinculado con Triana y que fue inaugurada en 1972, obra de Venancio Blanco.










Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.

martes, 6 de mayo de 2025

PLAZA DEL TRIUNFO

 PLAZA DEL TRIUNFO






Hola a todo el mundo. ¿Cómo estáis?

En este  primer reportaje de mayo nos dirigimos al Casco antiguo de Sevilla donde se encuentra la plaza del triunfo.

La Plaza del Triunfo da la ciudad española de Sevilla se encuentra situada en el eje de un conjunto de edificios declarados como Patrimonio de la Humanidad en 1987: el Archivo General de Indias, el Real Alcázar de Sevilla y la catedral de Sevilla.

¿A qué se debe el nombre de dicha plaza?  El nombre de dicha plaza se debe a un templete de estilo barroco situado al costado del Archivo de Indias, llamado templete del Triunfo de Nuestra Señora del Patrocinio, con una imagen de la Virgen y el Niño en su anterior, y construido en el año 1757, que conmemora el Terremoto de Lisboa de 1755.

Hablemos un poco sobre este antecedente.

El terremoto se sintió el 1 de noviembre (Día de todos los Santos) durante la celebración de la misa en Catedral, siendo interrumpida y continuada en la plazuela de los Cantos, actual plaza del Triunfo, cobrándose la catástrofe solo 9 víctimas, esto fue considerado en la época como un milagro de la Virgen, por lo que se decidió levantar un Triunfo (monumento) en su honor justo en el lugar donde se terminó la misa aquel día.

En Sevilla afectó a gran parte del caserío de la ciudad. Según las crónicas de la época, se hundieron alrededor de 300 casas y causó daños en otras 5.000. A pesar de todo parece ser que sólo causó 9 muertes en la ciudad. La Giralda sufrió pocos daños. sólo la caída de algunos remates y adornos; pero las campanas tocaron solas con la fuera del movimiento de tierra. La fantasía popular dijo ver a las santas patronas de la ciudad, Justa y Rufina, sosteniendo a la torre en el aire para que no sufriera. Desde entonces se suele decir que se las representa en la iconografía sevillana de esta manera, sin embargo esto no es exacto, ya que las santas aparecen sosteniendo la Giralda en cuadros muy anteriores, como el de Miguel de Esquivel. Esto se debe a que la historia de Santa Justa y Rufina sosteniendo la Giralda se remonta al terremoto de Carmona de 1504 (eso ya lo hablaremos en el próximo blog). En la catedral se desprendieron los remates y barandas de las azoteas, cayendo unos a la calle y otros hacia las cubiertas, con lo que el interior se llenó de polvo, cayendo algunas esquirlas de las bóvedas, causando el pánico en los que asistían a la misa del Día de los Difuntos. Como dice la inscripción, se interrumpió la celebración, que se concluyó una vez terminado el seísmo en el lugar donde más adelante se levantaría el Triunfo, momento que da nombre a la plaza. También la Torre del Oro sufrió tales desperfectos que se llegó a proponer que fuera derribada.











Frente a este templete se encuentra otro monumento dedicado a la Inmaculada Concepción, cuyo conjunto escultórico se debe a Lorenzo Coullaut Valera, levantado en 1918. El monumento a la Inmaculada tiene cuatro estatuas de personajes sevillanos ilustres vinculados a la defensa de la Inmaculada Concepción del siglo XVII: Bartolomé Esteban Murillo, Miguel Cid, Martínez Montañes y Juan de Pineda.

En tiempos medievales y modernos es probable que el espacio que actualmente incluye la plaza recibiera diversos apelativos en función de la proximidad y notoriedad de los edificios públicos que la circundaban. Así ha sido conocida como plaza del Alcázar; plaza del Corral de los Olmos, por el edificio que ocupaba la actual plaza Virgen de los Reyes, plaza del Hospital del Rey, institución creada en 1317 en el solar que ocupa actualmente la Casa de la Provincia; plaza de la lonja, por el edificio que actualmente alberga el Archivo de Indias; y Plaza de los Graneros del Cabildo, por el actual edificio anexo del Archivo de Indias que fue Cilla del Arzobispado y Museo de Arte Contemporáneo. También fue conocida como plaza de los Cantos, según Santiago Montoto, por la piedra almacenada durante la construcción de la Catedral, o quizás también por los sillares de la muralla del Alcázar.

En 1845 se dio oficialidad al nombre de la plaza o paseo del Triunfo, con el que se la venía conociendo desde que se construyera el monumento O triunfo que conmemorara el gran terremoto de Lisboa.

El primer proyecto de urbanización de la plaza parece ser de 1848, en el que se propone nivelar el terreno y pavimentarlo, aunque ya deberían existir algunos árboles formado un rectángulo.

En 1873 ya aparece la planta de salón de forma elíptica dotada de árboles, bancos y candelabros.




Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.