ESTATUA COLUMELA
Hola de nuevo, queridos amigos. ¿Cómo estáis?
Seguimos embarcando en Cádiz para este primer reportaje de mayo.
Cádiz, como provincia, es conocida popularmente como "la tacita de plata". Se trata de un municipio de la Comunidad Autónoma de Andalucía, con una población, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2023, de 111.811 habitantes y, además, es la ciudad más poblada de la bahía de Cádiz, seguido de Jerez de la Frontera y Algeciras.
La provincia de Cádiz está situada en el vértice sur de la península ibérica, bañando sus costas el Mediterráneo por oriente y el Atlántico por poniente.
Durante la crisis del siglo III del Imperio romano, la misma caída de este y las conquistas visigodas, la ciudad entra en un declive importante, entrando en una época oscura y perdiendo la capitalidad de provincia y su importancia comercial y estratégica. El derrumbamiento de las redes comerciales del Imperio, tan necesarias para Gades como para cualquier importante, hizo la mayor parte. El estilo de gran ciudad a abierta de la antigüedad dio paso lentamente a una ciudad amurallada más pequeña, de estilo común en la Edad Media. Desesperados por la necesidad económica, muchos de estos antiguos habitantes de Gades, se vieron forzados a renunciar a derechos básicos para recibir protección de los grandes terratenientes y a partir a pueblos del interior.
¿Por qué hablo de la Edad de las Civilizaciones? Porque nos dirigimos a la Plaza de las Flores y vamos a rendir homenaje a Columela, un escritor agronómico de la Antigua Roma.
Su verdadero nombre fue Lucius Junius Moderatus Columella, un escritor agronómico hispano de la antigua Roma que fundó en la antigüedad en el siglo VIII a.C., de origen latino.
Nacido en Gades, provincia de la Bética, provincia romana creada en 27 a.C., en Hispania, pertenecía a la tribu Galería y estuvo tiempo en el ejército romano y fue tribuno laticlavio en la Legio VI Ferrata en Syria en el año 35 d.C. Después se trasladó a la península ibérica, donde. estimulado por el ejemplo familiar de su tío Marco Columela, consagrado a la agricultura en la Bética, puso en práctica sus conocimientos de agricultura en sus propiedades de Ardea, Carseoli y Alba.
De su obra escrita nos ha llegado De re rustica (Los trabajos del campo), escrito hacia el año 42 d.C., y De arboribus (Libro de los árboles). La primera de estas obras, fue traducida en parte al castellano en 1781 por fray Rafael Rodríguez Mohedano y su hermano fray Pedro Rodríguez Mohedano, dividida en 12 tomos, se inspiró en agrónomos anteriores como Catón el Viejo, Varron y otros autores latinos, griegos e incluso cartagineses como el agrónomo Magón del siglo II a.C., que escribió un tratado o enciclopedia de veintiocho libros sobre agricultura, consejos técnicos y prácticos sobre los tipos de suelos, el cultivo de los cereales, olivos, vides y frutales, irrigación, injertos, podas, cuidado de huertos y la elaboración de vinos y aceite junto a la conservación y almacenaje de los frutos y fue considerado por el propio Columela como el padre de la ciencia agrícola. Columela proporciona una amplia lista de autores, cita expresamente a los geopónicos Julio Ático y a Julio Grecino, padre de Gneo Julio Agrícola, y no ignoró tampoco a Homero, Ovidio, Horacio, Virgilio, Celso y Plinio. Trata sobre todos los trabajos del campo en el más sentido de la palabra, desde la práctica de la agricultura, la ganadería y la apicultura, hasta la cura de animales, pasando por la elaboración de distintos productos y conservas.
En su obra De arboribus trata sobre cultivos arbustivos como la vid y sobre árboles como el olivo o los frutales, e incluso flores como la violeta o la rosa. La obra de Columela es considerada como el repertorio más amplio y documentado sobre la agricultura romana.
La crítica sin embargo ha considerado que podría tratarse de la misma obra, que tuvo dos ediciones, una resumida, de la que se desgajó el De arboribus, y otra mucho más ampliada, que es la que ha llegado hasta nosotros en doce libros De re rustica, dedicados a Publio Sivino, un agricultor que poseía fincas aldeañas a una Columela. Lleva un prefacio en que se lamenta del desinterés existente por una materia tan importante: "Cualquiera que sea el género de estudio al que aplicarse uno, se escoge el preceptor más dotado ... solo la agricultura, próxima y consanguínea con la sabiduría, está tan falta de discípulos como de maestros".
Porque para él la agricultura es la expresión de una moral tradicional, austera y severa, que representa a las viejas costumbres y virtudes romanas.
Murió en Tarento, una ciudad del sur de Italia, en la región de Apulia. Ubicada a orillas del mar Jónico, cerca del 70 d.C.
Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog











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