HOMENAJE A LA PAQUERA DE JEREZ
Muy buenas, familia. ¿Cómo estamos?
Dentro de poco vamos a terminar noviembre y con este tercer reportaje nos dirigimos a un municipio de más de 250 años de historia. Nos vamos a Jerez de la Frontera.
En este municipio nos dirigimos al barrio de San Miguel, donde vamos a visitar uno de los monumentos en homenaje a cantaoras, frente a La Plazuela, una pequeña plaza, singular, de espíritu gitano.
El barrio de San Miguel es uno de los barrios más señeros y con una personalidad más marcada de la ciudad de Jerez de la Frontera.
Surgió como arrabal al sureste de la muralla en el siglo XIV, tras la conquista de la ciudad por parte de Alfonso X El Sabio, más bien conocido como Alfonso X de Castilla y de los demás reinos intitulados entre 1252 y 1254. A la muerte de su padre, Fernando III el Santo, reanudó la ofensiva contra los musulmanes y ocupó Jerez en 1253, Salé, el puerto de Rabat (1260) y conquistó Cádiz en 1262.
Actualmente, el barrio de San Miguel es un barrio céntrico y populoso, orientado a la bahía, de sabor marinero, cuyo punto más álgido lo alcanza el templo de San Miguel, alma y cabeza del barrio, cuyo cuerpo se derrama hacia sus bordes, en la plazuela de la Capilla de la Yedra y la Plaza de las Angustias. Un barrio en el que conviven más de 60 nacionalidades.
En las calles más cercanas al centro y al propio templo de San Miguel, abundan las casas palaciegas, las residencias de familias nobles, apra, a a partir de la Cruz Vieja, difuminarse y transformarse en alegres casas de vecinos, patios de flores y paredes blancas.
Existe cierta competición popular con el barrio de Santiago, al ser los dos barrios nacidos como arrabales extramuros y tener una larga tradición flamenca.
Frente a la Capilla de la Yedra, una capilla de carácter barroca. es la sede canónica de la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y Humildad, Santísimo Cristo de la Yedra, Nuestra Señora de la Esperanza y Nuestra Señora del Rosario.
Se encuentra el altozano denominado la plazuela, definida a su vez por la intersección de las calles Empedrada y Sol, dentro del arrabal de San Miguel. En la calle Sol nació Lola Flores.
Sobre Lola Flores, haré dentro de poco un nuevo reportaje en este blog.
En resumen, la capilla de la Yedra, diminuta pero urbanísticamente inteligente, domina su pequeña planta un escenario calado de blanco, tonalidades andaluzas, inmerso en un barrio marinero y flamenco.
En frente de la Capilla acoge el monumento a la Paquera de Jerez, más conocida como Francisca Méndez Garrido, una cantaora gitana española de flamenco.
Como dije anteriormente, su verdadero nombre fue Francisca Méndez Garrido, conocida en el mundo del arte como La Paquera de Jerez, una cantaora gitana de flamenco.
En Jerez hay dos barrios que tradicionalmente han generado una importante cantidad de cantaores, guitarristas y bailaores flamencos: el barrio de Santiago y el barrio de San Miguel. Francisca Méndez Garrido nació y se crió en el segundo de éstos, donde la mayoría de los vecinos solían cantar bulerías, el género más característico de Jerez, aunque no fuese de manera profesional.
Francisca, hija del conocido gitano "El Rubio" y alumna del cantaor Aurelio Sellés, vivió sus primeros años en guerra y posguerra, marcados por el hambre. Sus padres no le dejaron ir a la escuela porque debía ganarse la vida en la calle, pues eran nueve hermanos y había muchas necesidades. Por ello a una edad prematura se introduce en el mundo del arte a través del cante flamenco.
El origen de su nombre artístico lo encontramos en su infancia, etapa en la que su abuelo la llamaba Paquerita. Con los años, este apodo familiar evolucionó a Paquera y, desde entonces, le quedó el apodo que ella registró cuando ya era profesional como nombre artístico. Posteriormente, siguiendo la tradición flamenca de identificarse con su familia o su ciudad natal, adoptó el de Jerez.
En los años 40 era ya muy popular en Jerez de la Frontera. Más tarde, pero siendo todavía menor de edad, comenzó con los espectáculos teatrales. Siendo muy joven, viajó a Madrid, donde comenzó a tejer su historia de cante personal. Sin embargo, su carrera profesional empezó con la bailaora Matilde Coral en una gira por Andalucía, más concretamente en el I Festival de Primavera, que se celebró en los Reales Alcázares de Sevilla, junto con su padre y su tío Eduardo.
En 1953 grabó su primer disco (en soporte de pizarra) con bulerías y tientos. Después, el jerezano Luis Carvajal intercedió para que la Paquera firmase contrato con Phillips, con cuyo sello grabaría varios discos, con Manuel y Juan Morao a las guitarras, Antonio Gallardo Molina como autor de las copias y Nicolás Sánchez Ortega componiendo las músicas.
Antonio Gallardo conoció entonces a la Paquera, y comenzó a mandarle letras que casaban muy bien con el temperamento de la cantaora. Él ha contado como insistió a Francisca para que grabara otras cosas, como por ejemplo copla, no que se hiciera cupletista, porque ella no podía renunciar a su ser flamenco, pero si que tomara el cauce que por entonces estaba marcando Manolo Caracol, quien ya era un ídolo para la jerezana. Un grave problema era que La Paquera no sabía leer, y había que enseñarle las letras a fuerza de tesón y tiempo.
El segundo disco lo grabó en 1957. com el tango Maldigo tus ojos verdes, del poeta gitano Antonio Gallardo Molina. Ese año, la Paquera viajó a Madrid y entró en el tablao El Corral de la Morería. En 1959 viajaría por España con su primer espectáculo: España por bulerías.
Tres semanas antes de su fallecimiento, La Paquera ingresó en la clínica, tras sufrir una subida de glucosa que se le complicó con una trombosis, motivando su estancia en la UCI.
Falleció el 26 de abril de 2004 en su ciudad natal, en Jerez de la Frontera. Su funeral tuvo lugar en la ermita de San Telmo, en pleno barrio de San Miguel, donde, desde conocida la noticia sobre su fallecimiento, las campanas ya se encontraban ensayando el temple caracolero para despedirla en plan: << aliole anda y ole / alió / viva la madre / viva la madre que te parió" >>.
En cuanto a su carrera profesional como actriz y cantaora, sus discos sonaban en todo momento en las emisoras de radio. En el año 1957, la cantaora, cada vez más afianzada con el público, fue reclamada por el tablao El Corral de la Morería de Madrid, inaugurado poco antes y que se encontraba a la cabeza del movimiento jondo. En él, la Paquera de Jerez fue afirmando su estilo extraordinario, asentando su voz en una enorme capacidad tímbrica, que subrayaba con sus golpes en el pecho y sus salidas fuera de micrófono para decir unos fandangos que ponían los vellos de punta a público.
La Paquera vivía solo para que el cante desde muy joven. Nunca se casó, y al preguntarle si no hubiera querido tener hijos, respondía que había echado de menos tener hijos, pero su historia era que su padre era pescadero y pasaban muchas fatigas, ya que eran muchos hermanos. Empezó a cantar y eso ha hecho toda su vida profesional.
En las últimas décadas de su carrera, desde 1969. le acompañaba a la guitarra Parrilla de Jerez, formando los dos una pareja extraordinaria. Se mostraba satisfecha de su carrera profesional y se sentía muy respetada y orgullosa. Sobre todo porque se le empezó a dar más categoría al flamenco.
En 2002 se animó a ir por fin a Japón de la mano de Yoko Komatsubara, donde fue recibida como una verdadera figura. La gira incluyó cuatro exitosas actuaciones. Una anécdota de la que La Paquera de Jerez se sentía muy orgullosa en la que el primer ministro japonés, fue a saludarla, le dió un beso y comenzó a llorar. Esto le hizo vislumbrar que el flamenco se podía comprender en cualquier sitio.
La bulería es uno de los palos flamencos más versátil y complejo. La intervención de Francisca Méndez Garrido, "La Paquera de Jerez", provocó un fuerte impacto en la bulería. Esta cantaora ha cantado por prácticamente todos los palos flamencos, y más los estilos jondos jerezanos como son genuinamente la toná, la seguiriya, la soleá, los fandangos, los tientos, los tangos y las bulerías, pero es en el último de estos palos, las bulerías, que sobresale a todos. A La Paquera le llaman "la reina de la bulería" porque destaca precisamente en ese estilo jerezano. Con su arrolladora y firme personalidad flamenca, ha aportado a las bulerías de su tierra natal una gran riqueza de matices valiosos y nuevos en su contexto formal y rítmico.
La bulería es la carta de naturaleza flamenca y artística de La Paquera de Jerez. Desde su niñez la hizo suya y ha sido siempre su cante emblemático.
Cantó todos los palos destacando en los fandangos y las bulerías. En cuanto a su acompañamiento solía ser nutrido y festero: una o más guitarras, palmeros y jaleadores, y en ocasiones piano y algún violín. A pesar de su estilo alegre, directo y popular, su cante siempre fue jondo. También gustaba, en los grandes espectáculos, de cantar a palo seco, y acercándose al público, dejaba el micrófono y le cantaba a viva voz con toda la potencia de su garganta privilegiada.
Cantó junto a grandes figuras del cante como Camarón de la Isla, Fernanda y Bernarda de Utrera, La Perla de Cádiz, Manolo Caracol, Lola Flores y El Pescailla, Tía Juana la del Pipa, María Soléa, Rafael Farina, Chano Lobato, Matilde Coral, Farruco, Chocolate o Juanito Maravilla. Entre los guitarristas que la acompañaron, deben citarse: Manuel Morao, Juan Morao, Paco Cepero, Juanito Serrano, Manolo Sanlúcar y Parrilla de Jerez.
Figuras del cante que en el próximo blog iré reportando con el tiempo.
Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.
PD: ¡ME ENCANTA JEREZ! ¡VIVA LA PAQUERA DE JEREZ!














































