martes, 4 de marzo de 2025

CATEDRAL DE SAN SALVADOR

 CATEDRAL DE NUESTRO SEÑOR SAN SALVADOR (JEREZ DE LA FRONTERA)





Hola de nuevo. ¿Cómo estáis queridos amigos?

En este primer reportaje de marzo nos vamos a una de las ciudades más emblemáticas de Andalucía, una ciudad histórica de más de 250 siglos. Se trata de mi ciudad natal: Jerez de la Frontera.

Jerez de la Frontera es una hermosa ciudad de la baja Andalucía, que políticamente pertenece a la actual provincia de Cádiz. Su término es uno de los mayores de España, pues alcanza una extensión de 142.420 hectáreas, aproximadamente, que riega el histórico río Guadalete, cruzándolo también los ríos Majaceite y Salado.

Con una población de 213.231 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística en 2023, es la 26º más grande de España, la 5º de Andalucía y la más poblada de la provincia, así como del Área Metropolitana de la Bahía de Cádiz-Jerez, tercer conglomerado urbano con una población de 639.530 habitantes y una extensión de 2026,3 km2.

Entre los monumentos religiosos destacan Iglesias y monasterios (algunos de clausura). No obstante, la que una vez fuera denominada como "Ciudad de los Conventos" está perdiendo congregaciones de manera continua dejando yacimientos arqueológicos de gran antigüedad.

Una de las Iglesias que vamos a visitar es la Catedral de Jerez, conocida anteriormente como la antigua colegiata de Nuestro Señor San Salvador, calificado como Bien de Interés Cultural.

Es una construcción del siglo XVII que aúna los estilos gótico, barroco y neoclásico.








La actual Iglesia se alza sobre parte de los restos de la primitiva Mezquita Mayor de Jerez y la antigua Iglesia del Salvador (también conocida como "Casa del Abad") del siglo XII. Esta última se derrumbó por su estado en ruinas, y ha quedado escasa documentación sobre ella.

La catedral de Jerez es la antigua Iglesia Colegial, elevada a la dignidad catedralicia por la bula "Archiepiscopus Hispalenses" en marzo de 1980 de Juan Pablo II. Tiene como titular a Nuestro Señor San Salvador, y celebra su fiesta el 6 de agosto. El templo fue consagrado por el cardenal José María Bueno Monreal en diciembre de 1978, II Centenario de la inauguración del templo. Como tal catedral  del nuevo obispado asidonense jerezano fue el lugar donde se promulgó la bula de constitución de la Diócesis en junio de 1980 con la entrada del primer obispo monseñor Rafael Bellido Caro. Ha sido también el templo donde recibieron la ordenación episcopal monseñor Juan del Río Martín, en septiembre de 2000 y monseñor José Mazuelos Pérez, en junio de 2009, además de ser lugar de numerosas ordenaciones sacerdotales y diaconales, así como de otras celebraciones importantes de la diócesis.

La institución del Cabildo Colegial se remonta a la conquista cristiana de Jerez, el 9 de octubre de 1264, constando que estaba ya constituido en septiembre de 1265 en que Alfonso X el Sabio extiende en su favor el privilegio de dotación. Constaba de un abad y hasta diez canónigos en el curso de su historia. Un cardenal y varios obispos fueron anteriormente miembros del Cabildo, y otros varios por su cultura y obras de beneficiaria figuran en la historia local. Fue disuelto por la bula del papa Juan Pablo II, para dar paso al nuevo Cabildo Catedral, que consta de doce canónigos que ejercen los diferentes oficios propios del Cabildo. Esto dio lugar a nuevas obras que modificaron el edificio y la Casa de Abad.
























El Cabildo Colegial acometió en mayo de 1695 animosamente la obra de un nuevo templo, cuya traza todo indica se le encargó al maestro mayor de obras de Jerez, Diego Moreno Meléndez. La obra se prolongó a lo largo de más de ochenta años, llevándose adelante gracias a la dedicación y sacrificios de los canónigos, y siendo costeada con los bienes del cardenal Arias y luego con sustanciosa ayuda real y papal, hasta que la totalidad del templo se bendijo el 6 de diciembre de 1778, habiéndose puesto al culto la mitad del templo en junio de 1756. Directores de las obras fueron los maestros Ignacio Díaz de los Reyes (1748), Juan de Pina (1778) y Miguel de Olivares, que actuó bajo las órdenes de Torcuato Cayón de la Vega. Del templo anterior, derruido en 1695, solamente queda la torre. En ella, demás del campanario, se encuentra una matraca única en el país por su estilo.

Se quería una Iglesia grande y hermosa, que no desdijera en las que ya había en la Ciudad como San Miguel y Santiago, y fuera digna de ser algún día catedral. En 1580 y en 1781 se elevaron a la Corona peticiones desde Jerez para la constitución en la ciudad de un nuevo obispado. Pero no fue hasta 1980 que el viejo deseo pudo alcanzarse.

Es Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, desde 1931.

Vamos a hacer ahora una descripción del templo.

El templo es una construcción de estructura gótica, con cinco naves de desigual altura que se apoyan por el exterior en contrafuertes y arbotantes, y una nave transversal, en cuyo encuentro con la nave mayor se alza una airosa cúpula octogonal a 40 metros sobre el suelo de la Iglesia. Cada una de las artistas del octógono están decoradas por estatuas de piedra que representan a los Santos doctores de la Iglesia Latina (San Agustín, San Ambrosio, San Gregorio Magno, San Jerónimo, San Atanasio, San Juan Crosóstomo, San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno). La nave central y el crucero tienen una altura de 20 metros, las naves colaterales 13 metros t las naves más extremas 8 metros.

Los arcos son de medio punto, no ojivales, y las bóvedas son de arista, construidas las de la nave central y el crucero en piedra labrada y muy ornamentada, mientras que las de las naves laterales son de rosca de ladrillo y sin adornos. Probablemente no tiene más capilla que la del Sagrario, de estilo neoclásico. La fachada principal ostenta una triple puerta, y está adornada con la imaginería y motivos barrocos, como asimismo las dos puertas laterales, llamadas de la Visitación y la Encarnación y vidrieras.











Tras el Concilio Vaticano II se hizo una obra interior de adaptación, que posteriormente ha sido modificada para darle mayor amplitud al espacio celebrativo y facilitar la participación de los fieles.

Se hallan en el interior algunos cuadros e imágenes de verdadero valor artístico, entre los que citaremos la Virgen Niña, de Francisco de Zurbarán, así como la Custodia procesional de plata, obra de 1951 según diseño de Aurelio Gómez Millán. Igualmente, hay esculturas de los apóstoles de José de Arce. El Cristo de la Viga, crucificado tardográfico de finales del siglo XV, se presenta en un retablo de Agustín de Medina y Flores.

Cuenta también con un órgano romántico de 1850, según proyecto de John Bishop y, desde 2012 con otro de Guillermo d'Enoyer (siendo este el único instrumento en Jerez de tracción mecánica).

En 2015 se adquiere un nuevo órgano.

En el templo catedralicio tiene también su sede la Parroquia del Salvador, la primera de las parroquias de la ciudad, según consta del libro de Repartimiento de Casas de octubre de 1265.

Todas las esculturas son obras del escultor barroco José de Arce.

Escultor de gran mérito y acreditada fama, su obra representa el triunfo de la estética barroca, cuyas raíces formativas hay que buscarlas en el italiano Bernini y sobre todo en Rubens. Y para el arte sevillano supone la penetración de las fórmulas del barroquismo pleno, contrapuesto al arte de Alonso Cano, signado por la conjunción manierista-barroca. Es interesante señalar su relación con Duquesnoy. Discípulo suyo fue el escultor Andrés Cansino, su huella artística fue muy extensa y profunda.

En 1638 se decidió la sustitución del proyecto de pinturas para las calles laterales del retablo mayor de la iglesia de San Miguel de Jerez de la Frontera, Martínez Montañés que era el encargado de la realización completa del retablo, le traspasó en 1641 la obra para la elaboración de los cuatro relieves, referentes a la Natividad, la Epifanía, la Anunciación y la Purificación, así como las figuras de San Juan Bautista y San Juan evangelista y los Arcángeles Gabriel y Rafael, todo en madera policromada, la obra quedaría terminada tres años después. El conjunto del retablo constituye una obra de extraordinaria valía, en las que combinan muy acertadamente las obras de Arce y Montañés. Para el templo jerezano tallaría la imagen del Santo Crucifijo de la Salud en 1645.







De estilos gótico-mudéjar en su parte inferior y barroco en la superior, la torre campanario de la catedral de Jerez se encuentra separada por unos escasos metros del edificio principal. Su construcción probablemente se haya realizado sobre el minarete de la antigua mezquita de la ciudad de la época musulmana. La cúpula que decora la parte más elevada de la torre está decorada con azulejos con los colores del pendón de la ciudad. En la parte superior, una veleta en forma de cruz.

Para acceder a la primera sala del campanario es necesario subir por una estrecha escalera de piedra. Son tres el total de salas que conforman el campanario. Estas están comunicadas por una escalera de caracol hecha de metal. En ellas se encuentran ocho campanas; cuatro de ellas fijas y otras cuatro de volteo, además de dos pequeñas de señales. Cada una de las campañas tiene un nombre inscrito en ella así como su año de fundición y una leyenda u oración. En la primera sala del campanario se encuentran las campanas más graves: La Gorda (1566), San Salvador (1682), San Miguel Menor (1752), San Miguel Mayor (1797). En el siguiente nivel están Salvadora (1885), San José (1885) y Sagrado Corazón (1928) que son las campanas más agudas. En el tercer y último nivel está Santa Águeda (1510), la pieza más antigua y la campana fija del reloj. La mayor de todas ellas es La Gorda, con un diámetro de 137 cm y un peso de 1490 kg.

Una de las piezas más singulares que posee el edificio es una matraca, cuyas dimensiones y forma la hacen única en toda España. Se trata de una caja de madera en forma de campana, dotada de diversas asas metálicas, que golpean al girar sobre sendas piezas de hierro clavadas en la madera. El toque de este peculiar instrumento solo tenía lugar entre el Jueves Santo y el Sábado de Gloria, puesto que la tradición prohibía el toque de las campanas durante estos días.

Desde 2019, tras una importante intervención en la estructura de la torre y la restauración de sus campanas, es posible la subida para poder disfrutar de una de las panorámicas más impresionantes de la ciudad de Jerez de la Frontera así como observar de cerca de las campanas.













Actualmente el templo es sede de dos hermandades de penitencia: Hermandad del Cristo de la Viga y Hermandad del Resucitado.

La Hermandad del Cristo de la Viga se funda con el respaldo catedral en el año 1946, aunque sus orígenes datan del siglo XVII, esta hermandad no procesionaba todos los años, únicamente lo hacía a modo de petición o acción de gracias, ya fuese por sequías, epidemias, etc.

El Cristo de la Viga es el más antiguo de los que procesionan en Jerez se le conoce bajo ese nombre en recuerdo del emplazamiento que tuvo en el primitivo templo de San Salvador. Es una talla de nogal, realizada a finales del siglo XV, que en el año 1807 restauró Jacome Baccaro y de esta época es el sudario, ya que hasta entonces no tenía y se le colocaba uno real para cubrir su completa anatomía.

En cuanto a la Hermandad del Resucitado se crea debido a que las procesiones de la Semana Santa de Jerez acababan con el Santo Entierro. Para que aquello no acabase así Antonio Ruiz Herrero reunió a nueve amigos y decidieron encargar la Imagen de Cristo Resucitado, ellos y la hermandad fueron popularmente conocidos como Los nueve hermanos de la Resurrección.

Procesionó por primera vez en 1990 por los alrededores de la hermandad. Durante sus primeros años lo realizó al modo tradicional, a horquilla, hasta que posteriormente, en el año 2002, se adquirió su actual paso, a la Hermandad de María Auxiliadora de Triana.

El Museo de la Catedral de Jerez expone el cuadro de La Virgen Niña de Zurbarán, la custodia procesional del Corpus Christi, la antigua sillería del coro, el cuadro de la Virgen de Gula y diversa platería y ornamentos sagrados de los siglos XVIII y XIX. En un ámbito más localista destacan los cuadros del pintor jerezano Juan Rodríguez El Tahonero.

En sus aledaños se descubrieron restos de la mezquita mayor de la ciudad sobre la que se construyó el templo. De hecho se especula que el actual campanario estaría construido sobre el minarete.

Esta exposición se quiere complementar con la visita a las cubiertas del templo. Actualmente se están terminando las obras para hacer visitable la Torre de la catedral, así como crear un centro de visitantes.















Espero que os haya gustado este primer reportaje de marzo,

Nos vemos en el próximo blog.


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