SINAGOGA DE CÓRDOBA
Hola a todos. ¿Qué tal? ¿Cómo estáis?
En el primer anexo de mi reportaje sobre Córdoba hablé sobre el Alcázar de los Reyes Cristianos. Pues bien, en este segundo anexo hablaré sobre la Sinagoga de Córdoba.
Pero antes de eso hablaré un poco sobre el barrio de la judería de Córdoba.
La judería de Córdoba es una zona de la ciudad española de Córdoba que fue, entre el siglo XIII y XV, el barrio en que vivían los judíos. La zona que actualmente es conocida por ese nombre se encuentra al noroeste de la Mezquita-catedral, en la zona comprendida entre las calles Deanes, Manriquez, Tomás Conde, Judíos, Almanzor y Romero, aunque no se corresponda exactamente con la zona que habitaron mayoritariamente los judíos durante ese período.
Forma parte del centro histórico de Córdoba que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. Es una de las zonas más visitadas por los turistas, ya que en ella se pueden ver, además de la Mezquita-Catedral, museos como la Casa de Sefarad y monumentos como la Sinagoga, el Zoco Municipal y la capilla mudéjar de San Bartolomé.
Se trata de un barrio medieval de acusada personalidad arquitectónica, la judería es un verdadero laberinto de calles angostas y tortuosas de especial encanto y tipismo, siendo uno de los lugares más visitados y entrañables de la ciudad. Constituye, además, una de las juderías más extensas y mejor conservadas del mundo, que ha sabido mantener su peculiar fisonomía y, en definitiva, su sabor auténtico. Sus calles, que atesoran interesantes edificios y exquisitos rincones, se extienden a partir del extremo norte-occidental de la mezquita hasta la antigua muralla, siendo la Puerta de Almodóvar una de sus entradas.
En primer lugar, la primera parada es la Estatua de Maimónides, ubicada en la Plaza de Tiberíades, nombrada así por esta ciudad, en el norte de Israel, donde descansan los restos del filósofo, en la denominada Tumba de Maimónides.
La escultura fue realizada por el escultor Amadeo Ruiz Olmos el 7 de junio de 1964 en conmemoración de los 760 años de su fallecimiento. Ruiz Olmos había sido galardonado con el Premio Nacional de Escultura y también realizó numerosas obras en la ciudad como el triunfo del puente de San Rafael, el mausoleo de Manolete o la escultura al doctor Emilio Luque apenas unos meses antes. Esta inauguración se aprovechó para la celebración de numerosos actos relacionados con el mundo sefardí, y contó con la presencia de muchos expertos de la obra de Maimónides como Barui Uslet, David Gonzalo Maesse y Sergio Rabada, así como la cantante sefardí Sofía Noel.
En 2009 el monumento fue restaurado junto con la mayoría de la esculturas de la ciudad.
Pero para empezar, ¿Quién es Maimónides? Me lo preguntaréis en plan Pasión de Gavilanes.
Moisés ben Maimón, más conocido como Maimónides, fue un judío sefardí considerado como uno de los mayores estudiosos de la Torá en época medieval. Conocido en el judaísmo, y por tanto en hebrero, por el acrónimo Rambam (רמב"ם), ejerció de médico, filósofo, astrónomo y rabino en al-Ándalus, Marruecos y Egipto.
La mayoría de los judíos estaban familiarizados con los escritos de Maimónides sobre ley ética mientras vivió, y llegaron a ser recibidos con elogio y gratitud en lugares tan lejanos como los territorios que en la actualidad ocupan Irak y Yemen. Además, Maimónides se convirtió en el líder de la comunidad judía en Egipto durante el gobierno de sultán Saladino y, de forma póstuma, fue reconocido como uno de los filósofos rabinicos más relevantes en la historia judaica, siendo sus amplias obras como pieza angular de cualquier secuela taimúdica.
Más allá de aparecer en obras históricas judías, Maimónides figura en textos islámicos referentes a ciencia y se le menciona en gran medida en múltiples investigaciones y estudios, influenciado por al-Andalus, Avicena y su contemporáneo Averroes, el mismo se convirtió en un referente para filósofos y científicos musulmanes.
Maimónides nació en Córdoba al final de la denominada edad de oro de la cultura judía en al-Ándalus, en el seno de una distinguida familia, por vía paterna, de jueces rabínicos, estudiosos y dirigentes comunitarios, documentada desde el siglo X y que pretendía descender del rabí Yehudá Hanasí, de la segunda mitad del siglo, redactor de la Mishná. Su familia materna, por el contrario, era de humilde condición; su madre, que murió al darle a luz, era la hija de un carnicero; y su padre se volvió a casar.
Inició ya de pequeño sus estudios bíblicos y talmúdicos en al ciudad de Córdoba, además de filosofía y ciencia, especialmente los autores clásicos griegos de manos de traducciones árabes, y se interesó intensamente en el aprendizaje de la ciencia de la cultura islámica. Maimónides negaba el misticismo, a pesar de que se puede apreciar algún tipo de misticismo en su filosofía. Declaraba que la poesía no era útil al ser humano, ya que estaba sacada del imaginario. Maimónides estudió la Torá gracias a la educación de su padre, quien a su vez fue alumno del rabino formado en Lucena Joseph ibn Migash.
El Califato almohade conquistó Córdoba en 1148 y terminó con todos los privilegios de los dhimmis, todos aquellos que no eran musulmanes y que gozaban de protección gracias al pago de la vizia. La pérdida de dichos derechos derivó en la conversión de las comunidades judías y cristianas al Islam, a su exilio o pena de muerte. Muchos judíos fueron acusados de falsos conversos, por lo que se les obligó a llevar vestimenta para tenerlos bajo escrutinio continuo.
Después de abandonar Fez, viajó con dos hijos en barco desde Marruecos hasta Acre, que estaba dominada por los cruzados del Reino de Jerusalén y viajó por las ciudades santas de Hebrón y Jerusalén. Además, durante este viaje visitó el Monte del Templo, cuyo día fue considerado por él y sus descendientes como sagrado.
Maimónides murió en diciembre de 1204. La tradición mantiene que fue enterrado durante un breve tiempo en una sala de estudios del patio de la sinagoga para ser exhumado y sus restos trasladados a Tiberíades, donde fue reinhumado. Actualmente este lugar es conocido como la Tumba de Maimónides.
La siguiente parada es la Sinagoga de Córdoba.
La Sinagoga de Córdoba es un templo judío localizado en la calle Judíos de la judería de la ciudad de Córdoba. Construida al estilo mudéjar, es la única sinagoga de Andalucía junto a la sinagoga de Utrera, y una de las pocas conservadas en España de esa época, junto a la sinagoga del Tránsito y la de Santa María la Blanca, ambas en la ciudad de Toledo.
El 24 de enero de 1885 fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. Forma parte del centro histórico de Córdoba, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2019, recibió más de 600.000 visitas, siendo el segundo monumento más visitado de la ciudad de Córdoba.
Se construyó en 1315 por el arquitecto Isaac Majeb, según reza una inscripción, y representa, junto con las otras dos que se conservan en Toledo, las únicas de España que han llegado hasta nuestros días. Fue templo hebreo hasta 1492, cuando tuvo lugar la expulsión de los judíos, posteriormente se destinó a hospital de hidrófobos y, desde 1588, perteneció al gremio de zapateros, el cual instaló una capilla dedicada a su patrono, San Crispín. A finales del siglo XIX se descubrió su origen como templo hebreo al desprenderse el enfoscado que recubría sus muros, tras lo cual se declaró Monumento Nacional.
Se accede a su interior tras atravesar un pequeño patio. En el vestíbulo hace de antesala esta escalera que lleva a la galería superior, con arcos angrelados, desde donde las mujeres seguían los oficios religiosos. La sala de oración, de planta cuadrada y dimensiones reducidas, presenta rica labor de yesería con motivos vegetales y geométricos e inscripciones de salmos hebreos de claro estilo mudéjar. En el muro oriental se sitúa la abertura para el tabernáculo que contenía los rollos del Pentateuco.
En cuanto a su arquitectura, consta de un patio al que se accede desde la calle y que da paso a un vestíbulo seguido de la sala de oración. Del lado oriental del vestíbulo arranca la escalera que lleva hasta la galería se conecta con la sala de oración mediante tres balcones decorados con arquillos poli lobulados. La decoración en yeso, con motivos mudéjares, se ha perdido hasta unos dos metros de altura, dejando a la vista el ladrillo de su fábrica.
La planta de la Sinagoga de Córdoba, al igual que la de otras sinagogas coetáneas, se vio en gran afectada por las restricciones de los líderes cristianos. Dichas limitaciones variaban dependiendo de la ubicación de la Sinagoga y de si los judíos de la comunidad en cuestión disfrutaban de un estatus privilegiado. El tamaño de la sinagoga debía reflejar su humildad e inferioridad ante la iglesia católica, aunque dependía de los edificios cristianos cristianos cercanos en la zona. En determinadas ocasiones, ni siquiera el favor del rey evitaba las complicaciones que el clero local pudiera provocar. En abril de 1250, el papa Inocencio IV ordenó al obispo de Córdoba actuar frente a los judíos que estaban construyendo una sinagoga cuya altura no era aceptada por el sacerdocio local. Documentos del papado de Inocencio IV también demuestran el resentimiento hacia la creación de una nueva congregación.
En cuanto a su patio, la sinagoga de Córdoba tiene una entrada en el muro este que conduce a un pequeño patio, cuya superficie es de algo más de 25 metros cuadrados. Las paredes del patio miden 5,5 metros en la pared norte y en la pared occidental, únicamente 3,5 metros en la pared sur y 6 metros en la pared oriental, la que contiene la entrada y la más grande. Dichas dimensiones le dan al patio una inusual planta trapezoidal, debido principalmente a la disposición de las calles cercanas, que discurren de manera angulada.
La sala de oración es la más amplia de la Sinagoga, aunque sigue siendo pequeña en comparación con la mayoría de edificios y hogares de la época. Tiene planta casi rectangular midiendo 6.95x6.37 metros, y un techo, muy alto en comparación, de 11,5 metros hasta alcanzar el gabinete. Exhibe una cubierta de artesonado y alcanza una altura de más de 6 metros, en su lado oriental se abre el hejal o tabernáculo, espacio reservado para la Torá y coronado con arco de grandes lóbulos, enmarcado en un alfiz; alrededor se dispone decoración de lacería. El lado opuesto del tabernáculo presenta un pequeño nicho con arco polilobulado y apuntado, donde estuvo el retablo de Santa Quitería. La altura de la sala es notable debido a que es más alta incluso que otras sinagogas de mayor superficie.
La sección de mujeres de la sinagoga está en la galería por encima del vestíbulo, sus medidas y disposición son idénticos a los del mismo. Aún se desconoce el motivo de por qué la galería de mujeres y el vestíbulo eran parte del edificio original. Variaciones en la estructura y la altura del techo sugieren que esta parte estructural fue añadida posteriormente. La sección de mujeres alberga tres amplios arcos que miran hacia el santuario, dichos arcos están decorados con estuco y celosía entrelazados, algo habitual en las sinagogas sefardíes. El material original de la celosía se desconoce, ya que no está realizada ni en estuco ni en madera. Los arcos están entrelazados con patrones elaborados, y textos en hebreo. El arco central es distinto a los arcos exteriores, con una decoración desigual y teniendo más altura para facilitar la entrada.
A principios del año 2008, la Junta de Andalucía adquirió un solar colindante a la Sinagoga de 220 metros cuadrados por alrededor de unos 460.000 euros para crear un centro de interpretación y así poder atender al volumen de turistas que se acercan al monumento. Las progresivas catas arqueológicas mostraron la aparición de un mikyé coetáneo a la sinagoga, un baño judío de agua corriente en el que se realizarían las abluciones, además de una escuela talmúdica que vendrían a convertir a la sinagoga en un gran complejo religioso. Los restos hallados se protegieron y se construyó una pasarela peatonal, mientras que en agosto 2020, en época de la pandemia COVID-19, se invirtieron 53.000 euros en unos trabajos arqueológicos menores con una duración de mes y medio que confirmaron la presencia de una muralla romana.
En abril de 2021 se licitó la redacción del proyecto para la creación del Centro de interpretación de la Sinagoga, aunque el proyecto licitado quedó desierto y no se ha vuelto a adjudicar.
La Judería también alberga edificios señoriales, como la Facultad de Filosofía y Letras, en la plaza del Cardenal Salazar. Fundado en 1704 como colegio de los niños del coro, se trata de una de las construcciones civiles más relevantes del barroco en Córdoba.
La facultad de Filosofía y Letras de Córdoba se creó en 1971 como Colegio Universitario dependiente de la Universidad de Sevilla. Dos años más tarde se transforma en Facultad al integrarse en la recién creada Universidad de Córdoba.
Su sede, que compartió hasta 1983 con la Facultad de Derecho, se encuentra en el emblemático edificio que antaño fue hospital del Cardenal Salazar. Junto a ella se encuentra la capilla de San Bartolomé, que es una de las más señeras muestras del arte mudéjar de la provincia de Córdoba. En los años 1990 se realizó una ampliación del edificio así como se han realizado varias reformas en sus instalaciones para acoger nuevas titulaciones como Historia del Arte, Humanidades y posteriormente Traducción e Interpretación de Lenguas Modernas.
Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.






No hay comentarios:
Publicar un comentario