REAL ALCÁZAR DE LOS REYES CATÓLICOS
Hola, de nuevo. ¿Qué tal?
En este reportaje trataré de anexar diversos recorridos o lugares de Córdoba que no pude dividir las partes de la capital de Córdoba.
En este primer anexo del arte califal de Córdoba hablaré sobre el Alcázar de los Reyes Católicos.
El Alcázar de los Reyes Cristianos es un edificio de carácter militar de la ciudad de Córdoba, ubicado en uno de los márgenes del río Guadalquivir. Construido sobre el antiguo Alcázar de los Omeya, las primeras edificaciones cristianas parecen corresponder al reinado de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII, aunque fue finalizado por Alfonso XI en 1328. Los Reyes Católicos fueron los últimos monarcas que residieron en él, especialmente debido a la Guerra de Granada, de hecho, el emir Boabdil estuvo apresado y más tarde liberado tras aceptar su vasallaje castellano.
Tras la conquista granadina en 1492, la fortaleza fue sede del Tribunal de la Inquisición española hasta su abolición por las Cortes de Cádiz en 1812, cuando se convirtió en cárcel civil hasta la Segunda República, siendo declarado Monumento Histórico en 1931.
Forma parte del Centro Histórico de Córdoba, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El conjunto arquitectónico tiene un carácter sobrio en su exterior y espléndido en su interior, con los magníficos jardines y patios que mantienen una inspiración mudéjar.
En 2023 recibió 638.622 visitantes, siendo el segundo monumento de pago más visitado de Córdoba después de la Mezquita-Catedral de Córdoba.
Los restos más antiguos se han hallado en el patio de las Mujeres, donde se ha encontrado el lienzo meridional de la muralla romana realizado en el siglo I tras la refundación realizada por el emperador Augusto, cuando Corduba se convirtió en capital de la Bética romana. Al sur de esta también se encontró un mosaico con peces, lo que confirma este espacio como barrio portuario, más que como aduana tal y como se venía pensando. Entre los siglos III y IV este barrio desapareció, parece que se transformó en un área industrial, donde se refuerzan las murallas debido al aumento del caudal del Guadalquivir. En el siglo V se construyó un gran castellum tardoantiguo, adosado a la antigua muralla, del que formaban parte de las columnas forradas y puertas cegadas que se aprecian en el patio de las Mujeres y en el patio Mudéjar que tenía la función de proteger el puente romano y el puerto fluvial.
Durante el Emirato de Córdoba se construyó el denominado Alcázar andalusí que fue residencia real durante varios siglos. Los jardines fueron construidos bajo el mandato de Abderramán II, ya que fue entonces cuando se construyó un acueducto que llevaba agua desde el Guadalquivir hasta la fortaleza. El Alcázar perdió relevancia con la instauración del Califato de Córdoba y el traslado de la corte a Medina Azahara, aunque tras la caída del Califato de Córdoba volvió a ser residencia real.
Durante la denominación del Imperio almohade, probablemente del califa Abu Yaacub Yusuf, se derribaron las estancias omeyas y se construyó una nueva alcazaba almohade, de la que aún puede observarse un muro de 6 metros en el patio de las Mujeres y una gran clocaca. En febrero de 2023, durante las obras de mejora de la accesibilidad del Alcázar, se halló tras la denominada por la misma y otras estructuras coetáneas. Este hallazgo confirmó la existencia de una importante fase almohade en el recinto así como desmintió la creencia anterior de que, tras la caída del Califato Omeya, no hubo ninguna intervención arquitectónica de envergadura en la ciudad.
El patio de las Mujeres en ocasiones también era denominado como patio Oriental debido a esta orientación dentro del complejo. Recibe su nombre de la época en la cual el alcázar fue utilizado como cárcel, ya que en este patio donde se encontraba la sección femenina de la misma. En esta estancia se pretendía construir un palacio de congresos y por ello se derribaron las estancias de la antigua prisión. Sin embargo, los restos encontrados hicieron fracasar la operación y quedó abandonado. Las excavaciones acontecidas en este lugar entre los años 2002 y 2004, hallaron abundantes restos arqueológicos como la muralla romana del siglo I tras la refundación realizada por el emperador Augusto , que podría identificarse como zona portuaria, así como un mosaico de esta fecha fuera de esta muralla con temática acuática. En el siglo III se construyeron dependencias de carácter industrial sobre este mosaico. En el siglo V se produjo la construcción de un castellum adosado a esta muralla romana que tendría la función de proteger el puente romano y el puerto fluvial. Tras la declaración del Emirato de Córdoba por Abderramán I en el año 756, se produjo la construcción del Alcázar Omeya, que supuso la elevación ligera del pavimento hasta 95.40 metros, mientras que durante el gobierno de Abderramán II, se realizaron nuevos contrafuentes. Durante la invasión del imperio almohade en el siglo XII se colmataron los niveles omeyas de 95.40 metros hasta 98 metros, casi tres metros de altura y se construyó un nuevo palacio, que todavía alberga muros de hasta 6 metros de altura en su zona norte. El eje vertebrador de esta etapa es una cloaca que recorre todo el patio de las Mujeres.
En la antigüedad clásica, Océano (en griego antiguo, Ώκεανός Ōkeanós u Ωγενος Ōgenos, literalmente "océano", en latín Oceanus u Ogenus) se refería al océano mundial, que los griegos y romanos pensaban que era un enorme río que circundaba el mundo.
En la mitología griega este océano mundial era personificado como un Titán, hijo de Urano y Gea. En los mosaicos helenísticos y romanos se representa con frecuencia a este Titán con el torso y brazos de un hombre musculoso con barba larga y cuernos a menudo con pinzas de cangrejo, y con la parte inferior del cuerpo de una serpiente. En fragmentos de una vasija arcaica fechada sobre 580 a.C., entre los dioses que acuden a la boda de Peleo y la ninfa marina Tetis aparece un Océano con cola de pez, llevando un pez en una mano y una serpiente en la otra, dones de recompensa y profecía. En los mosaicos romanos, puede aparecer llevando un timón y meciendo un barco.
Algunos estudiosos creen que originalmente Océano representaba a todos los cuerpos de agua salada, incluyendo el mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, las dos mayores masas acuáticas conocidas por los antiguos griegos. Sin embargo, a medida que la geografía se hizo más precisa, Océano pasó a representar las aguas más desconocidas y extrañas del Atlántico, mientras que el recién llegado de una nueva generación, Poseidón, gobernaba el Mediterráneo.
Gonzalo Fernández de Córdoba y Enriquez de Aguilar nació en Montilla, provincia de Córdoba, en 1453, más bien conocido como el Gran Capitán, fue un noble y militar español que alcanzó el rango de capitán general de los ejércitos de Castilla y Aragón por sus batallas durante la Guerra de Granada y especialmente, por la Primera guerra Italiana y la Guerra de Nápoles, cuyos méritos le convirtieron en virrey de Nápoles entre 1504 y 1507, además de ser nombrado duque de Santángelo, Terranova, Andría, Montalto y Sessa. También fue caballero y comendador de la Orden de Santiago. Finalmente regresó a Castilla y sus últimos días ocupó la alcaldía de Loja, trasladándose a Granada unos meses antes de su fallecimiento.
Estratega, táctico y estadista, se le considera el pionero de la guerra moderna, habiendo reformado extensivamente los ejércitos ibéricos para aprovechar el poder de las armas de fuego en manos de la infantería. Sus innovaciones producirían el germen los tercios españoles y la hegemonía en los campos de la batalla de Europa durante más de siglo y medio. Convertido en un general de prestigio internacional, mantuvo estrechas relaciones diplomáticas no sólo con la corona de Castilla y Aragón, sino con los mandatarios de los Estados Pontificios, el Sacro Imperio Romano Germánico y las distintas repúblicas italianas, de manera que su persona fuera la más estimada que hubo en aquellos tiempos, pues tales príncipes, o deseaban tenerle por amigo, o recelaban que les fuese amigo.
Tras sus últimos años en Loja, sintiéndose enfermo, regresó a Granada, con su familia a principios de agosto de 1515. El rey Fernando de Aragón, creyendo oído nuevos rumores de que el Gran Capitán pensaba viajar a Flandes para encabezar una revuelta con el fin de instalar a Carlos de Gante en Castilla, por lo que planeó arrestarle, pero Fernández de Córdoba murió a principios de diciembre.
En la sala principal del edificio se encuentra el Salón de los Mosaicos. De planta rectangular y construida en el siglo XVIII, era donde estaba situada la capilla de la Santa Inquisición, donde se oficiaban los autos de fe, y tras la abolición de la misma, se convirtió en capilla de la cárcel. Durante la etapa inquisitorial, en sus estancias se encontraba la obra Calvario de la Inquisición de Antonio del Castillo (1650), así como una representación del santo Pedro de Verona y el martirio de Pedro Arbués. Entre 1958 y 1959 se encuentran unas obras de remodelación de la plaza de la Corredera doce impresionantes mosaicos romanos que formaban parte de una domus romana. Debido a que el Alcázar también estaba siendo restaurado, y tras la negativa de Patrimonio Nacional de ceder varios tapices, se decide trasladar ocho de las doce obras a esta antigua capilla para su decoración y desde entonces se le comienza a denominar como el Salón de los Mosaicos. Entre algunos de los mosaicos, datados de los siglos II y III, se encuentran representados el cíclope Polifemo y la ninfa Galatea, la gorgona Medusa y Eros y Psique, entre otros. En la actualidad se trata de un lugar muy solicitado por los cordobeses para contraer el matrimonio civil.
En la galería del Real Alcázar se puede apreciar uno de los sarcófagos romanos mejor conservados de la península Ibérica, el sarcófago de las Puertas de Hades realizado en el siglo III probablemente por una familia noble cordobesa y mandado realizar en mármol de Carrara en la península itálica para posteriormente ser trasladado a Hispania. Fue encontrado en el barrio cordobés de la Huerta de San Rafael en 1958, fue trasladado al Alcázar y en él aparecen representadas las puertas del Hades, la familia de los difuntos, así como el caballo aliado Pegaso en los laterales.
Está realizado en mármol de una única pieza labrada en tres de sus caras. Sus dimensiones son 2.36 x 1.06 x 1.03 metros, mientras que el grosor de sus paredes oscila entre 8 y 12 centímetros.
Su parte frontal está dividida en tres paños, representándose en el central las puertas del Hades o inframundo entreabiertas con figuras de leones y carneros, simbología asociada a Dioniso o como deidad funeraria, así como pavos reales comiendo de un cesto de frutas, representando la inmortalidad, y tritones, representando el viaje por el océano hasta la Isla de los Bienaventurados. El paño derecho muestra al difunto con toga y junto a su maestro barbudo, imagen del filósofo que lo ha preparado para la vida eterna; mientras que en el paño izquierdo se exhibe a la difunta junto a su maestra, en una escena similar a la de su marido. Esta escena era muy típica entre las familias cultas que seguían el estoicismo, como el cordobés Séneca, ya que pensaban que la sabiduría era la mejor preparación para la vida de ultratumba.
En las esquinas se muestran columnas estriadas y en ambos laterales se aprecia la imagen del caballo alado Pegasus, como una metáfora del último vuelo del alma, y la pantera, símbolo báquico.
Tras la conquista castellana de la ciudad en 1236, el solar ocupado por el antiguo alcázar andalusí fue repartido entre el rey Fernando III el Santo, el obispo Lope de Fitero, algunos nobles y la Orden de Calatrava. En su interior se construyó la capilla de Eustaquio, aunque se desconoce su ubicación actualmente. En 1313 los monjes agustinos obtuvieron permiso para instalarse en el interior del alcázar real debido a los ataques provenientes del Reino nazarí de Granada. No obstante, apenas habitaron la fortaleza de unos años, pues en 1328 Alfonso XI de Castilla compró parte del terreno a los monjes y les cedió un nuevo espacio donde construyeron la Iglesia de San Agustín con el objetivo de construir una nueva fortaleza. Las obras comenzaron ese mismo año, aunque parece que continuaban en 1350, incluyendo unos baños mudéjares a imitación de los islámicos, actualmente conocidos como baños de doña Leonor por Leonor de Guzmán, amante de Alfonso XI, aunque parece que es almohade.
Tras la conquista de la ciudad por Fernando III en el año 1236, la consagración cristiana determinó modificaciones en el interior de la Mezquita: construcción de la capilla real y otras adosadas a los muros, adaptación del lucernario, etc., para terminar finalmente convirtiéndose en Catedral.
En 1236, Córdoba es reconquistada por las tropas cristianas de Fernando III el Santo, ligando su devenir al Reino de Castilla. Perdido el esplendor califal, Córdoba ha sido considerada hasta el siglo XIX como una ciudad de paso, para recuperar en el siglo XX un pujante auge en cuanto que la ciudad se moderniza al desarrollar una variada y completa oferta de servicios, así como se establece en importante nudo de comunicaciones entre el sur de España y Europa. Hoy Córdoba, que cuenta con casi 360.000 habitantes, ha dejado de ser "ciudad de paso". En torno al casco histórico, uno de los más extensos de Europa, declarado en 1994 por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, uno encuentra anchas avenidas y numerosos jardines que, junto al agradable clima, la convierten en una acogedora y evocadora ciudad.
Fernando III el Santo llevó a cabo la unión definitiva de Castilla y León y, aprovechando la debilidad de los musulmanes andalusíes, protagonizó la más ambiciosa campaña militar de todo el proceso reconquistador sometiendo el valle del Guadalquivir, hecho que habría de convertir al reino castellano en la incuestionable potencia hegemónica.
Hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela, quien era hija de Alfonso VIII de Castilla, Fernando nació en Valparaíso, Zamora, en 1201. Tras la anulación del matrimonio de sus padres, se educó en León hasta la súbita muerte de Enrique I, hermano de Berenguela, tras la cual su madre quedaba como única heredera del trono de Castilla. Berenguela cedió sus derechos a Fernando, cuya coronación se produjo el 1 de julio de 1217. Acto seguido, su padre, Alfonso IX de León, invadió Castilla, Fernando III y Berenguela se refugiaron en Burgos y el 11 de noviembre se firmó una tregua en la que Castilla hacia determinadas concesiones territoriales y económicas, pero el conde Alvar Núñez de Lara convenció al rey leonés de la necesidad de continuar la lucha y se levantó en armas. Tras su muerte en Castrejón, Alfonso IX aceptó nuevas negociaciones y el 26 de agosto de 1218 se firmó el pacto de Toro, que confirmaba las condiciones de la tregua anterior. Dos años después, Fernando III casaba con doña Beatriz de Suabia, hija del emperador de Alemania.
Cuando murió Alfonso IX y dejó por herederas a las hijas de su primer matrimonio, Sancha y Dulce, Fernando III incorporó pacíficamente a sus estados, el reino de León mediante un convenio con sus hermanas, a quienes dotó espléndidamente. De este modo, en 1230 se llevó a cabo la unión definitiva de León y Castilla.
La principal preocupación de Fernando III fue la lucha contra los musulmanes, cuya extrema debilidad y descomposición política se habían puesto de manifiesto tras la derrota almohade de las Navas de Tolosa en 1212. Este hecho no sería desaprovechado por el soberano castellano-leonés, que llevó a cabo el proceso de penetración castellana en el valle del Guadalquivir.
Las primeras campañas comenzaron en torno a 1224, cuando la muerte de Yusuf II liberó a Fernando de las treguas suscritas con los monarcas islámicos, pero hasta la unificación de Castilla y León no se produjo la ofensiva definitiva. El proceso fue rápido. En 1233 caía Úbeda, puerta del alto Guadalquivir, mientras la antigua capital de al-Ándalus, Córdoba, se rendía de forma inopinada en 1236.
La imprevista enfermedad del monarca castellano otorgó protagonismo a su hijo Alfonso, quien en 1243 anexionaba el reino de Murcia, que había aceptado el protectorado de Castilla, y un año después se apoderaba por las armas de Lorca, Cartagena y Nula. Ese mismo año se produjeron diversas escaramuzas entre los ejércitos de Castilla y Aragón, pero la firma del tratado de Almizra, por el que se fijó el límite de la expansión castellana y aragonesa en el sur peninsular, uso fin a las mismas.
Restablecido Fernando III, continuó su expansión por Andalucía. En 1246 llegó hasta la vega de Granada y un año después se apoderó de Jaén. Muhammad I, fundador de la dinastía nazarí, se hizo vasallo del monarca castellano para salvaguardar el resto de su territorio. Fernando III prosiguió sus avances apoderándose de Carmona en 1247 y puso sitio a Sevilla, plaza que cercó por tierra y por el río mediante una escuadra mandada por Ramón Bonifaz, que cortó la comunicación entre Sevilla y Triana; después de un asedio de quince meses, la ciudad capituló en 1248. A la caída de Sevilla siguió la de otras importantes poblaciones, como Arcos, Medina-Sidonia, Jerez y Cádiz, con lo que los musulmanes quedaban limitados a los reinos de Granada y Niebla, tributarios de Castilla.
Tan importante como el proceso de conquista fue la repoblación de los territorios con el fin de castellanizar una región densamente poblada por musulmanes. El sistema utilizado fue mayoritariamente el de los repartimientos. Los núcleos urbanos, que en general presentaron resistencia armada, fueron evacuados por sus habitantes musulmanes, pero en los territorios rurales se mantuvo buena parte de la población islámica.
La muerte le sobrevino en Sevilla el 30 de mayo de 1252, cuando proyectaba una expedición al norte de África, donde los benimerines se habían adueñado del poder.
El patio mudéjar se encuentra en el lado occidental del alcázar. Es de planta cuadrada y se encuentra rodeado de galerías porticadas excepto en su cara oeste, donde se halla muralla que conecta la torre de los Leones con la de la Inquisición y a través de la cual se puede acceder a los jardines del alcázar. El patio posee en su centro una fuente surtidor y dos estanques situados a ambos lados del mismo. Se trata del patio que mejor ha conservado su disposición primigenia, ya que durante la restauración de mediados del siglo XX, tras levantar la arena que cubría el antiguo patio de presos, a un metro de profundidad, apareció la estructura original. Asimismo, encontramos un muro con zócalos que muestran el escudo de la Corona de Castilla.
El Alcázar se encuentra formada por cuatro torres, dando al edificio una forma casi cuadrada:
La torre del Homenaje, de planta octogonal, se encuentra en la esquina noreste. Dicho nombre proviene de los juramentos que solían realizar en este lugar para proteger el Alcázar. Anteriormente fue conocida como la torre del Reloj debido a un reloj que hubo en la misma y que fue desmontado a principios del siglo XX.
La torre de los Leones, de planta cuadrada, se encuentra en la esquina noroeste. En la base de esta torre se halla actualmente la puerta por la que entran los visitantes, aunque dicho acceso fue abierto en 1662. Además, se trasladó a esta entrada un escudo de Felipe II proveniente el antiguo Ayuntamiento en calle Capitulares. Se trata de la torre más antigua, datando del siglo XIII. Recibe su nombre de unas gárgoles con forma de león que se encuentran en su parte superior. En su interior encontramos dos plantas; en la planta baja se halla la recepción y en la alta de San Eustaquio, que sirvió de capilla a los Reyes Católicos.
La torre de la Inquisición, de planta circular, se encuentra en la esquina suroeste. Recibe su nombre del hecho de que durante siglos almacenase el archivo del Tribunal de la Santa Inquisición. También fue conocida como la torre de los Jardines.
La torre de la Paloma, de planta cuadrada, se encuentra en la esquina sureste. La torre original fue demolida a mediados del siglo XIX, siendo la actual una reconstrucción que data de la segunda mitad del siglo XX. También fue conocida como la torre de la Vela.
Tras la campaña de Granada y la finalización de las campañas contra los musulmanes en España, los Reyes Católicos cedieron el inmueble a las autoridades eclesiásticas, las cuales lo convirtieron en Tribunal del Santo Oficio, perdiendo entonces su carácter palaciego. Dicha institución realizó diversas obras para adaptar el edificio al nuevo uso, especialmente la creación de celdas para los prisioneros, en la que fueron transformados por ejemplo los baños mudéjares, o la construcción de la capilla de la Inquisición durante el siglo XVIII.
La antigua Huerta del Alcázar se ha transformado en una impresionante superficie de aproximadamente 55.000 m2 de magníficos jardines con especies como palmeras, cipreses, naranjos y limoneros, que rodean a unos elegantes fuentes y estanques. Los jardines se estructuran en tres niveles.
El jardín Alto se ubica entre la torre de los Leones y la fachada oriental de las Caballerizas Reales, muy cerca del pasadizo que tiene ambas construcciones, y fue configurado a mediados del siglo XX. Está compuesto por setos que le dan un característico aroma.
El jardín Medio es anterior al resto de espacios verdes del Alcázar, y por ello su distribución es diferente. Fue configurado durante el siglo XIX sobre el antiguamente conocido como el Jardín de los Inquisidores. Alberga un carácter más íntimo y encontramos especies como naranjos, limones y acanto.
El jardín Bajo es el más grande de los jardines, fue configurado a mediados del siglo XX sobre la antigua huerta del Alcázar y su traza es completamente ortogonal.
El paseo de los Reyes es un paseo bordeado por una fila de cipreses cilíndricos y dividido en dos por dos estrechos estanques. En este paseo se hallan varias esculturas, todas estas realizadas por el escultor Pablo Yusti, de los monarcas castellanos que construyeron el Alcázar, situadas sobre pedestales repartidos entre los setos. Entre los soberanos se encuentran Alfonso XI, Enrique II, Enrique III, Enrique IV y finalmente termina el paseo con la escultura de los Reyes Católicos frente a Cristóbal Colon, homenajeando la audiencia entre ellos.
Los últimos monarcas que habitaron el Alcázar fueron los Reyes Católicos, quienes realizaron numerosas reformas durante los ocho años que habitaron la fortaleza, desde donde dirigieron la campaña contra el Reino nazarí de Granada y planeaban a conquista de las Islas Canarias. Asimismo, la conquista granadina también avanzaba satisfactoriamente, el último emir nazarí Boadbil el chico fue apresado tras la batalla de Lucena en abril de 1483 y fue encarcelado en el Alcázar, siendo liberado en agosto tras firmar su vasallaje a los Reyes Católicos, entregar a su hijo Ahmed como rehén y pagar una suma de 12.000 doblas de oro. Fernando II de Aragón, conocido como Fernando el Católico se enorgullecía de pasear a caballo por las calles cordobesas junto a los monarcas de Canarias y Granada.
Además, Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel la Católica, dio luz en el Alcázar el 29 de junio de 1482 a la que sería su futura reina de Portugal, María de Aragón. En la torre del Homenaje del complejo, Cristóbal Colón solicitó fondos para su expedición marítima en el año 1486 con motivo del descubrimiento del Nuevo Mundo: América.
Su construcción, iniciada en 1328, se debe a Alfonso XI el Justiciero habiendo sido zona de recinto miliar en la época árabe y posiblemente también en la romana. Más tarde el alcázar se amplió con jardines y fue reformado por los Reyes Católicos, donde vinieron mientras dirigían las últimas operaciones militares que culminarían con la conquista del reino nazarí de Granada, así como se entrevistaron con Cristóbal Colón. Una vez conquistada Granada, cedieron el alcázar al Tribunal de Santo Oficio, que lo ocupó hasta su abolición en 1821. Fue luego cárcel civil y militar y, en 1951, pasó a cargo del Ayuntamiento, que lo restauró devolviéndole su carácter restauró devolviéndole su carácter.
En 2014 se anunció un gran proyecto de restauración para hacer visitables las áreas del Alcázar que continúan cerradas al público. Así pues, entre 2015 y 2016 se ejecutó la primera fase, que consistió en la recuperación de los restos arqueológicos del patio de las Mujeres junto a la construcción de una pasarela, así como la instalación de dos ascensores para mejorar la accesibilidad. Entre septiembre de 2019 y marzo de 2020 se restauró la torre de la Inquisición, a falta de un proyecto de musealización de la misma. En enero de 2022 comenzaron nuevas obras en la fachada sur para el futuro acceso al Alcázar por la puerta Barroca, la original del conjunto, así como en el muro occidental para mejorar la accesibilidad, acceso que fue abierto en septiembre de 2023.
Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.


































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