TIEMPO DE FERIA DE CÓRDOBA
Hola, de nuevo.
En el anterior reportaje hablé sobre el Festival de los Patios de Córdoba.
En este reportaje vamos a hacer un viaje en el tiempo sobre la feria de Córdoba, ubicado en los Jardines de la Victoria, situados entre dos grandes avenidas: el paseo de la Victoria y la avenida República Argentina. Recibe su nombre de Nuestra Señora de la Victoria, antiguo convento demolido en el siglo XIX.
Los jardines o campo de la Victoria tienen su origen en 1776 cuando el corregidor Francisco Carvajal y Mendoza concibe el proyecto de crear unos espaciosos jardines a las afueras del casco histórico, en línea con los alineamientos y proyectos urbanísticos que se estaban llevando en otras muchas ciudades españolas y por supuesto europeas. Para crear los jardines o alameda del campo de la Victoria, mandó allanar los montículos de terreno existentes junto al convento de Nuestra Señora de la Victoria.
Corregidores sucesivos fueron modificando los jardines de la Victoria, destacando la reforma llevada a cabo en 1854 por parte del alcalde Francisco de Paula Portocarrero, haciendo en el centro un espacioso salón, con asientos de piedra negra y respaldos de hierro.
En el año 1865 y con la necesidad por parte del Ayuntamiento de la ciudad de incrementar el espacio destinado a la Feria de Nuestra Señora de la Salud, el consistorio compró el convento de Nuestra Señora de la Victoria para su demolición.
Los jardines fueron adecentados con nuevas plantaciones, cuya parte norte está dedicada al escritor cordobés Duque de Rivas, y una pérgola de estilo neoclásico, obra del arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría, terminada en 1929.
Dentro de los jardines cabe destacar dos instalaciones recientemente remodeladas, se trata de la antigua caseta del Círculo de la Amistad, hoy mercado Victoria, y del quiosco de la música, así como una pequeña fuente modernista de principios del siglo XX.
El Kiosco de la Música es un templete destinado a dar recitales musicales. Se encuentra situado en los jardines de la Victoria, habido sido recientemente remodelado. Las obras de remodelación acabaron en 2007.
En cuanto a la fuente modernista se trata de una fuente de estilo modernista ubicada en el centro de los jardines de la Victoria, a espaldas del Kiosco de la Música.
Fue construida en la primera década del siglo XX, en mármol gris, está formada por una taza circular guarnecida con incrustaciones rectangulares de mármol rosa. En el centro tiene un pedestal en forma de ánfora con guirnaldas, sostenida por dos figuras recostadas de atlantes. A los lados del ánfora, dos mascarones en relieve vierten a la taza el agua que mana de sus bocas.
Como la mayoría de las ferias tiene su origen en los tiempos de la conquista castellana. En 1284, el rey Sancho IV concedió el privilegio al Consejo de Córdoba para que pudiera celebrarse dos veces al año una Feria de Ganado, empezando una el día de Cincuesma y otra el primero de Cuaresma, debiendo durar quince días cada una. En el año 1422, la feria de Cincuesma comienza a celebrarse con carácter fijo en los primeros días de mayo. En el año 1492, los Reyes Católicos confirman la celebración de ambas ferias, el primer día de Cuaresma, y el primero de mayo. Es en el año 1556, cuando Felipe II confirma el privilegio real otorgado por el rey Sancho II.
Sin embargo, la actual feria debe su nombre a que en el año 1665, frente a la puerta de Sevilla, dos labradores encuentran la imagen de una pequeña virgen en un pozo, cuyas aguas decían que devolvían la salud a todos aquellos enfermos que la bebieran. Para conmemoración del hallazgo, se erige una pequeña ermita en las inmediaciones, y las peregrinaciones al lugar se transforma en feria a celebrarse en los primeros días de Pentecostés.
En el año 1790 la feria se reduce hasta las diez de la noche por orden real, tras algunos alborotos registrados por noctámbulos. Es en el año 1803, cuando la feria se traslada frente de la puerta de Gallegos, para acercarla a la plaza de toros sita en el Campo de la Merced. No será hasta 1820, cuando la Feria adquiere un emplazamiento definitivo en el Campo de la Victoria (Jardines de la Victoria).
En 1890, se aprueba el cambio al 25 de mayo por petición de la Hermandad de Labradores, pero es revocado al año siguiente, hasta que en el año 1905, se decide que será la fecha del 25 de mayo la que prevalezca, así hasta nuestros días.
En el año 1924, se produce la primera acometida de electricidad para ser utilizada en la feria y aparecen las primeras casetas particulares.
No sería hasta finales del siglo XX, cuando en el año 1994, la feria se trasladó al nuevo recinto ferial de El Arenal, abandonado para siempre el lugar donde se mantuvo casi dos siglos.
La tradición cartelera de la Feria de Córdoba tiene más de cien años. En un principio los carteles solo ostentaban en la parte superior el escudo de Córdoba y los principales actos a celebrar. Sin embargo, a finales del siglo XIX, el Ayuntamiento de la ciudad animó a artistas de la época a que presentaran bocetos para el concurso de creación de carteles. Entre otros, Rafael Romero de Torres o Julio Romero de Torres, se presentaron a los mismos. Concretamente, este último fue el último autor de los carteles de la feria de Córdoba de los años 1905, 1912, 1913 y 1916.
¿Quiénes son estos hermanos Romero de Torres?
Rafael Romero de Torres (1865-1898, Córdoba) fue un pintor español. Hijo y hermano de pintores, murió prematuramente a los 33 años.
Hijo del pintor Rafael Romero Barros. Nació en Córdoba en 1865 y muere en la misma ciudad natal en 1898. Desde muy joven demostraría su talento en la pintura. A los ocho años de edad ingresa en la Escuela provincial de Bellas Artes gracias a su padre que advirtió el gran talento que el pequeño poseía.
Rafael creció en un ambiente cultural entre artistas, obras y el museo que dirigía su padre. Todo ello aunado en el recinto familiar el cual fue determinante para su desarrollo. Debido al talento que Rafael Romero de Torres desarrollaría con el paso de los años fue premiado con algunas becas, en primer lugar se le concedió en el año 1884, por parte de la Diputación de Córdoba, una beca para establecerse en Madrid en la Academia de San Fernando donde realizó estudios de escultura compaginado con la pintura. Colabora junto con sus hermanos Enrique y Julio en las ilustraciones de la revista La Gran Vía. La estancia en la capital se vio alargada debido al éxito de Rafael con la adquisición de algunos premios, pero no dejó de visitar Córdoba cada vez que pudo. Todo su esfuerzo y éxito se vería reflejado en la segunda beca en 1885, gracias a la pintura, que le fue concedida de nuevo por parte de la Diputación para establecerse en Roma durante un período de tres años, periodo que fue una etapa clave para su desarrollo. En Roma conoció a otros artistas españoles, como el escultor cordobés Mateo Inurria o el pintor burgalés Marcellano Santa María. Dicho pintor, en 1945, aún recordaba las tertulias con Rafael en el Café del Greco de Roma o la chocolatería.
Tras estos años en Italia vuelve a España donde alterna residencia entre Madrid y Córdoba. Ricardo de Montis, un conocido de la familia y amigo de Rafael, cuenta como era una persona de carácter alegre, con gracia y con soltura para socializar y con la guitarra, como cuando tocó junto con Gayarre, que le acompañaba con la voz dentro de la casa del pintor Madrazo. A su vuelta de Roma, cuenta de Montis, empezó a trabajar con gran ímpetu y se presentó a la Exposición Nacional del momento, la cual cambiaría su visión y le arrebataría la esperanza que el artista cordobés poseía.
Después de tal suceso, Rafael produciría obra para cubrir sus necesidades únicamente, ya que sus ganas por crecer como artista habían mermado y cada vez se encontraba con sus ilusiones más muertas. Fue en ese momento cuando contrajo una enfermedad que le costó la vida. Su cuerpo se encuentra en el cementerio de San Rafael de su ciudad natal.
Su hermano, Julio Romero de Torres (1874-1930, Córdoba) fue un pintor simbolista español. Nacido en una familia de artistas, de joven realiza una pintura regionalista, heredera de la mejor tradición española, para adherirse progresivamente a la estética de la generación del 98 y del modernismo, triunfante en España. Hacia 1908, su estética desemboca un estilo personal que conjuga sentimiento popular y un genuino folclore, en una línea andalucísima plagada de refinamiento y embrujo. En sus inicios, junto a Solana, Arteta y Ricardo Baroja, intenta reflejar en sus cuadros una España dramática y rural, frente a Sorolla, Sotomayor o Moreno Carbonero, de visión más acomodaticia.
Romero de Torres sobresale por un dibujo preciso en composiciones equilibradas de colores azulados, verdosos y, sobre todo, negros. También fue conocido por su temática flamenca y taurina, con cierto tributo a la copla popular. Tres etapas podemos apreciar en la obra de este pintor modernista. Una inicial, que acabaría en 1908. Una central que terminaría en 1916. Y una final, que acabaría con su muerte en 1930. Su obra mejor cotizada ha sido el cuadro Fuensanta, subastada en 2007 por 1,17 millones de euros debido a que fue la imagen del billete de 100 pesetas.
Séptimo hijo de Rafael Romero Barros, pintor costumbrista y conservador del Museo de Bellas Artes de Córdoba, Julio Romero de Torres nació en Córdoba el 9 de noviembre de 1874, en un hogar volcado a las artes. Su padre había nacido en Moguer (Huelva) y en 1862 llegó a la ciudad de Córdoba como conservador del Museo de pinturas. Se instaló en una vivienda aneja al museo, en la plaza de Potro, junto a su esposa, la sevillana Rosario de Torres Delgado. En ese ambiente crecieron los ocho hijos del matrimonio, rodeados de obras de arte y de los escolares de la Escuela de arte y Conservatorio de Música, también instalados en el mismo recinto. Allí se creó Julio, junto a sus hermanos los pintores Enrique Romero de Torres, dos años mayor, y Rafael Romero de Torres, el primogénito, nacido en 1865, pero fallecido prematuramente en 1898, a la edad de treinta y tres años.
El artista murió en su casa natal de Córdoba, a causa de una enfermedad hepática, en la madrugada del sábado 10 de mayo de 1930. La gente acudió en masa al Museo de Bellas Artes de la plaza del Potro, para dar testimonio de su dolor ante el cadáver, depositado en el salón del Museo Provincial, antigua capilla del hospital de la Caridad. El Ayuntamiento acordó sufragar los gastos de los funerales, asistir en Pleno al entierro y ceder terrenos a perpetuidad en el cementerio de San Rafael para recoger los restos mortales del pintor. La Diputación también asistió en Pleno, portando las cintas del féretro. El ministro de Gracia y Justicia, José Estrada y Estrada, acudió al sepelio en representación del rey Alfonso XIII. El padre Tortosa pronunció la oración fúnebre y un larguísimo cortejo, en el que también figuraban sus famosos modelos, lo condujo hasta el cementerio, a las afueras de la ciudad. Previamente al acto, su cadáver fue llevado a la plaza de Capuchinos, donde sonó la Reverie de Schumann. Está enterrado en el cementerio de San Rafael de su ciudad natal, junto a su hermano Rafael.
Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.
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