EXPO 92 (2º PARTE)
Hola a todo el mundo, ¿cómo estáis? Seguimos con la segunda parte del reportaje de la Expo 92
La Exposición Universal de Sevilla de 1992 significó un antes y un después para Sevilla, que se convirtió durante unos meses en el centro del mundo. Situada en los terrenos de la Isla de la Cartuja, donde se ubica el que fue antiguo monasterio de los monjes cartujos, la Expo 92 acogió a 112 países, 23 organismos internacionales, 6 empresas y las comunidades autónomas españolas.
Visitada por más de 20 millones de personas, la Expo supuso un acercamiento a costumbres y culturas de diferentes países aglutinada en pabellones, algunos de impresionante calidad arquitectónica.
Durante seis meses, Sevilla fue la capital del mundo y concentró multitud de actividades culturales y lucrativas así como encuentros políticos y económicos que afianzaron los lazos entre países diferentes y, sobre todo, entre Sevilla y el resto del mundo.
El recinto de la Exposición tuvo su mayor dimensión en el sentido norte-sur, con 2.300 metros de longitud, entre la Puerta Norte o Puerta Itálica y la Puerta Sur o Puerta Triana. Entre ambas, se desarrolló una gran avenida denominada Camino de los Descubrimientos.
Como toda exposición universal, estuvo regulada por la Oficina Internacional de Exposiciones (OIE, en adelante). Tuvo una duración de seis meses, comenzando el 20 de abril y finalizando el 12 de octubre, coincidiendo la fecha con el V Cententario del Descubrimiento de América. Fue realizada para conmemorar este hecho y su tema fue "La Era de los Descubrimientos".
La mascota oficial de la Expo 92 se llamó Curro, un simpático pájaro de pico y cresta multicolor.
Al término de la Exposición Universal, las infraestructuras tuvieron múltiples finales. Algunas fueron desmanteladas o derruidas por tratarse de construcciones efímeras, o por el peligro ocasionado por su abandono posterior. Otras fueron trasladadas a otras ciudades, como el monorrail que fue instalado en un centro comercial de Zaragoza. Y otras muchas se han aprovechado para reconvertirse en el Parque Científico y Tecnológico Cartuja, gestionado por la sociedad Cartuja 93, y en parque temático Isla Mágica, además de para usos administrativos, universitarios y de equipamiento para la ciudad.
Como podemos ver en la imagen estos son los países con Pabellón de la Expo 92.
Un récord de participación en la historia de las Exposiciones Universales: 112 naciones (más las 17 comunidades autónomas españolas), 24 organizaciones internacionales, y numerosas empresas privadas. Un total de 95 pabellones entre los 63 países.
Sevilla, romana. árabe y cristiana, cuna de artistas y emblema de mitos, fue la sede de la cita universal de la Exposición Universal de 1992.
A esta convocatoria acudieron numerosos países de todos los puntos del planeta, Organizaciones internacionales y representantes del mundo empresarial. Todos ellos tuvieron cabida en la Muestra para, a través de sus Pabellones, expresar lo mejor y más rico de su identidad cultural.
Ninguna exposición de estas características congregó nunca tan alto número de participantes: 30 países europeos, 33 americanos, 21 asiáticos, 20 africanos, 8 de Oceanía, así como las 17 Comunidades Autónomas y 23 Organismos internacionales, junto a 6 empresas con Pabellón propio.
Todo el ingenio humano se concretó en un despliegue de manifestaciones estéticas e imaginativas. Los pabellones mostraron lo mejor de sus países intentando crear una totalidad coherente que recogiera los aspectos culturales, tecnológicos y lúdicos.
La arquitectura fue la primera manifestación de un mundo plural. Desde la recreación de las formas más tradicionales de los cinco continentes del mundo a las expresiones más imaginativas de las diversas escuelas y sensibilidades, dieron a EXPO 92 una fiesta de lo visual, de lo creativo.
La capacidad de descubrimiento del hombre y su vocación de futuro fue el hilo conductor que guió a todos ellos. Desde los más poderosos a los más humildes traían sus propias motivaciones.
Unos autofirmarse en su propia identidad, otros sugerir sus posibilidades de futuro. Algunos, en definitiva, querían darse a conocer en la Comunidad Internacional a través de la plataforma de comunicación planetaria que EXPO 92 ponía a su disposición.
Fuente: Expo92.es
Podéis ver la primera parte del reportaje de la Expo 92 a través del siguiente enlace:
https://loveandalucia.blogspot.com/2025/06/expo-92-1-parte.html
Vamos a seguir con las visitas guiadas de los Pabellones.
El primero de los pabellones es el Pabellón de Marruecos.
El Pabellón de Marruecos está situado en la calle Charles Darwin, denominada como Avenida 5 o de los Arces durante la celebración de la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Se encuentra en la esquina junto al Camino de los Descubrimientos y junto a la estación de telecabina.
Fue diseñado por el arquitecto Michel Pinseau, con una altura máxima de 18 metros y con una superficie de 5.000 metros cuadrados de parcela y y 5.482 metros cuadrados de superficie construida.
Está constituido por una estructura de hormigón armado en forma de estrella de ocho puntas, en el que destacan las celosías de embellecimiento de sus fachadas, siguiendo la tradición marroquí, así como los accesos, enmarcados con fuentes y columnas revestidas por azulejos hechos a mano.
En su interior, un gran patio octogonal con una fuente con fondo de vidrio que permite ver la planta inferior era el protagonista del pabellón. A través de él, el visitante podía acceder a cualquier planta del edificio. Sobre este, se observaba el "Kouba", el techo móvil en forma de cúpula que se abría desplazándose hacia uno de sus lados para albergar en el interior del patio distintos espectáculos.
Aproximadamente 600 artesanos marroquíes esculpieron y dieron forma los riquísimos detalles del pabellón: enrejados de listones de madera para ventanas y balcones, mosaicos compuestos por pequeñas teselas talladas a mano, motivos decorativos geométricos o florales pintados sobre madera, yeso cincelado, murales realizados con arena, cal, huevos y jabón negro, entre otros.
La única exposición del Pabellón se encontraba situada en la planta baja y se trataba de una colección de esculturas romanas de bronce del patrimonio histórico marroquí. Repartidas por esta planta se encontraban fotografías de Hassan II (rey de Marruecos hasta 1999) y su familia.
En la última planta del edificio se situaba "La Mamounia", el restaurante del pabellón, que destacaba su gastronomía típica y su decoración, además de poder disfrutar de las vistas desde terraza superior.
Por último, el visitante podría acceder a la sala de cine del Pabellón, con capacidad para 170 personas, donde se proyectaba una película de 11 minutos de duración sobre la vida en Marruecos.
En su exterior, destacaba un pórtico enmarcado con láminas de agua que daba entrada a los llamados jardines andaluces, por donde se prolongaban en acequias de mármol, siguiendo la tradición marroquí.
Tras la clausura de la Exposición Universal de 1992, la Junta de Andalucía solicitó el indulto para el Pabellón, con el fin de convertirlo en sede la recién creada Empresa Pública Turismo. El Pabellón, finalmente se libró de la demolición pero las limitaciones del Gobierno marroquí, que quería crear allí un centro de interrelación entre cristianos, árabes y judíos, hicieron que ningún proyecto saliera adelante.
En la actualidad, este Pabellón, uno de los más bellos que perduran en la Isla de la Cartuja, es sede desde 1998 de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, una organización que promueve el encuentro entre pueblos y culturas del Mediterráneo.
Fuente: Expo92.blogspot.com
Fuente: Expo92.blogspot.com
El siguiente Pabellón a visitar es el Pabellón de Kuwait.
El Pabellón de Kuwait es uno de los pocos que perduran en la calle Charles Darwin, denominada como Avenida 5 o de los Arces durante la Expo 92. Se encuentra entre las parcelas que ocuparon los Pabellones de Mauritania y de Túnez, respectivamente, que actualmente están ocupadas por otros edificios de reciente construcción.
Pese a su compromiso de participación en Expo''92 firmada en noviembre de 1989, Kuwait vio amenazada su presencia en la Isla de la Cartuja por el estallido del conflicto de la Guerra del Golfo a principios de la década de los 90. Finalmente, este país de Oriente Medio logró, mediante ayuda de la sociedad estatal, construir un pabellón con un presupuesto de 1.000 millones de pesetas.
El Pabellón fue diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava, con una superficie de calatrava de 1.429,8 metros cuadrados y se ha construido 1.848 metros cuadrados de parcela.
Tiene una altura de 22,5 metros.
Su arquitecto, el español Santiago Calatrava, también creador del Puente del Alamillo, lo diseño como un edificio de doble planta rectangular, circundando por dos estanques. Está constituido por tres niveles: una planta inferior donde se albergaban los aparatos técnicos y de climatización, la zona de recepción de invitados especiales; el nivel del zócalo, con un gran vestíbulo y una sala de 400 metros cuadrados y la superficie, que durante la Muestra Universal fue un espacio público a modo de terraza al aire libre que quedaba protegida con la cubierta móvil.
Fuente: Expo92.blogspot.com
Fuente: Expo92.blogspot.com
A este patio superior se accedía por una gran escalinata que dotaba de monumentalidad al conjunto. Asimismo, para permitir el paso de luz natural a la planta baja, el suelo curvo se realizó en mármol translúcido pegado a vidrios de seguridad.
Su elemento más singular y característico fue una cubierta con 17 brazos móviles de madera, que en posición abierta alcanzan los 25 metros de altura.
En la planta baja se exponían imágenes del Kuwait histórico y del actual, a través de un audiovisual compuesto por nueve pantallas. Asimismo, se exponían maquetas de todas petrolíferas, diagramas y mapas para mostrar al visitante los logros de la Corporación kuwaití del petróleo y sus filiales, como principal empresa pública del país.
Se exponían también esculturas de artistas kuwaities, realizadas en madera, que representaban la maternidad y piezas provenientes del Museo Nacional de Kuwait. En otra sala se representaba la sala de estar de una casa típica del país y objetos cotidianos tradicionales: una alfombra de piel de camello, cojines, cafeteras, etc.
Haciendo referencia a su pasado pesquero, Kuwait mostró también una réplica de un barco de juncos para la pesca junto a otros de distinta época y tamaño, unos nueve en total, además de aparejos y herramientas navales.
De épocas pasadas se exponían piezas islámicas como vasijas, cuencos, monedas, anillos de bronce, estatuas de terracota, cerámica; además de objetos de la época Helenística y del Bronce.
Tras la clausura de la Expo'92, se estudió integrar el edificio en el parque tecnológico Cartuja 93 y usarlo como centro de reutilización del petróleo y sus derivados, acogiendo finalmente el Centro de las Nuevas Tecnologías Energéticas, especializado en las energías renovables.
En 2003, la Junta de Andalucía restauró el Pabellón, catalogado como Patrimonio Histórico Artístico para acoger la sede de EGMASA, la Empresa de Gestión Medioambiental. A día de hoy, el mecanismo de apertura de la cúpula está inutilizado y los desperfectos en las grandes piezas de madera son visibles, aunque el estado general es bueno.
Actualmente permanece como sede de la Agencia del Medio Ambiente y del Agua.
Fuente: Expo92.blogspot.com
El siguiente Pabellón es el de Japón, actualmente demolido.
Pabellón de Japón. Fuente: Expo92.es
El pabellón de Japón se encontraba situado en el cruce del Camino de las Acacias con la Avenida 5 o del Ombú, actual calle Leonardo da Vinci y Charles Darwin respectivamente, y entre los pabellones de Arabia Saudí y de las Artes.
Japón, una de las principales potencias mundiales instaló en el recinto de la Expo'92 el que fue, para muchos, el mejor pabellón de la Muestra Universal. Sea como fuere, las cifras atestiguan el esfuerzo que pusieron los nipones en su Pabellón, en el que invirtieron 500.000 millones de pesetas en su construcción, mil en el contenido expositivo y un total de 7.000 millones para ser el centro de todas las miradas durante aquel Exposición Universal de 1992.
El Pabellón de Japón fue diseñado por el arquitecto Tadao Ando con una superficie de parcela de 5.660 metros cuadrados y construidos. Tiene una altura máxima de 25 metros.
El edificio, construido en su mayor parte de madera, material tradicional del país fue proyectado como una representación de la cultura japonesa. La creación de Tadao Ando se dividía en cuatro niveles y por encima de ellos se disponían vigas y columnas de madera laminada. El visitante accedía a través del "taiko bashi", un puente en forma de arco que conducía a la planta superior y a la galería de acceso, un enorme espacio abierto al público.
Fuente: Expo92.blogspot.com
En su entrada, más de trescientas figuras de hombres y mujeres de origen japonés, en representación del pueblo nipón, portaban referencias de la cultura del país, haciendo más llevadera la espera para acceder.
En cuanto al contenido, el país relegó su imagen tecnológica por otra menos conocida: su cultura milenaria. Entre ellos destacaban el "kinari", el arte japonés del origami o papiroflexia; el alfabeto "hiragana", uno de los códigos de escrituras empleados en el país y mostrados a través de gráficos generados por ordenador o una exposición del Japón del siglo XVI: las expediciones japonesas a Europa y las figuras más importantes.
Una de las joyas del Pabellón fue la reproducción a tamaño real de los dos pisos superiores del castillo de Azuchi. En su interior, pinturas de la época samuráis y biombos decoraban las salas. A continuación, el visitante podía admirar armaduras procedentes de la guerra civil japonesa del siglo XVI, así como artículos de la vida cotidiana de diseño clásico nipón: telas, platos o abanicos.
En la última sala, la más avanzada tecnología cobraba protagonismo a través de imágenes holográficas, lásers, computadoras, tecnologías de fibra óptica... siendo la única referencia al Japón más tecnológico.
El restaurante del Pabellón, junto a la tienda de souvenirs, con capacidad para ochenta personas y decorado al más puro estilo japonés, ofrecía al visitante la gastronomía típica; sushi, sashimi y yakitori.
Fuente: Expo92.blogspot.com
Situado en el exterior, un teatro giratorio se convirtió en una de las mayores atracciones del Pabellón. Formado por cinco salas y ochenta y seis butacas cada una, el público visualizaba durante 27 minutos como una mezcla de dibujos animados, filmación real y diseño gráfico por ordenador donde los protagonistas: Don Quijote de la Mancha y su compañero Sancho, conocían todos los aspectos de la cultura japonesa guiados por el ninja Sasuke (mascota oficial del Pabellón). Sasuke era en realidad un personaje de manga llamado Hattori Kanzo que llegaría a España, con doblaje en castellano.
Pese al gran despliegue del país, el Pabellón fue creado desde su origen como una obra efímera, una "flor de loto" en palabras de su arquitecto, Tadao Ando, del que su belleza quedaría solo en el recuerdo. Tanto el Ayuntamiento de Sevilla como distintas empresas se opusieron al desmontaje pero igual que fue el primer pabellón en terminar sus obras en el recinto de la Cartuja, se convirtió en uno de los primeros en desaparecer tras el cierre de la Exposición de 1992.
El siguiente Pabellón a visitar es el Pabellón de Arabia Saudí, situado entre el Pabellón de Japón y el Pabellón de las Bellas Artes, actualmente demolido.
Fuente: Expo92.es
El Pabellón de Arabia Saudí se encontraba en el Camino de las Acacias, actual calle Leonardo DaVinci, entre el Pabellón de Japón y el parque de los almacenes El Corte Inglés. En la parcela que dejó libre se encuentra actualmente el edificio que ocupa la empresa Asepeyo.
La primera piedra del edificio fue colocada un 19 de junio de 1991, menos de un año antes de la apertura de la Exposición Universal de 1992, en manos del comisario del Pabellón, Abdullah Al-Nualm, y del, por entonces, todavía Comisario General, Manuel Olivencia.
Fue diseñado por el arquitecto Fitch Benoy, con una superficie de parcela de 3.713 metros cuadrados y se ha construido en esa parcela 3.410 metros cuadrados.
Tiene una altura de 16 metros.
El Pabellón mostraba al visitante el pasado, presente y futuro del país, así como la fuerte vinculación que ha tenido a lo largo de la historia con Andalucía. Se concibió como un edificio efímero constituido por un entramado de tubos metálicos y bloques de hormigón, donde paredes de barro cocido y una gran tienda de 1.000 metros cuadrados cubría la zona expositiva, a semejanza de las viviendas tradiciones árabes. Esta enorme lona, conformada por más de 300 alfombras beduinas tejidas a mano, se convirtió en récord guiness, al convertirse en la alfombra más grande del mundo.
Las palmeras, paredes de agua y la arena, hacían del Pabellón un pequeño oasis en medio de la Isla de la Cartuja. En cuanto a los contenidos, se agruparon en la llamada "Sala del Desierto", donde el visitante podía admirar un antiguo ejemplar del Corán, maquetas de lugares sagrados del país, como La Meca y Medina, además de restos arqueológicos y audiovisuales, con los que mostrar la historia, cultura, diversidad y geografía de Arabia Saudí e, incluso se habilitó un lugar de culto (Mihrab) y oración para los visitantes de creencia musulmana.
Maqueta del Pabellón de Arabia Saudi. Fuente: Expo92.blogspot.com
Espero que os haya gustado la segunda parte de este reportaje de la Expo 92. Próximamente elaboraré la tercera parte y os describiré más Pabellones de la Expo 92.
Nos vemos en el próximo blog.


















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