CAIXAFORUM: LA ESTRELLA DE MIRÓ
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En este reportaje de la exposición de Caixaforum Sevilla se trata de la estrella de Miró, obra del pintor y escultor Joan Miró, basado en el surrealismo, en la época de las vanguardias del siglo XX.
CaixaForum es un centro cultural gestionado por la Fundación "la Caixa". Está pensado para todos los públicos y ofrece una amplia oferta cultural. artística y educativa. CaixaForum se encuentra en el Centro Comercial Torre Sevilla, concretamente en la calle López Pintado.
El objetivo de CaixaForum Sevilla es promover el conocimiento y el crecimiento personal de personas de todas las edades, condiciones y procedencias, albergando todo tipo de actividades culturales que supondrán para la entidad, una inversión de 5 millones de euros al año.
El centro cultural inaugurado en marzo de 2017 está situado en un área cercana al caso antiguo: la isla de la Cartuja.
El edificio cuenta con 7.500 metros cuadrados útiles, sobre una superficie construida total de 8.100 metros cuadrados, con dos salas de exposiciones, un auditorio, dos aulas polivalentes, un aula para talleres, una cafetería-restaurante y una tienda-librería. Las dos salas de exposiciones y el auditorio están situados en el nivel del sótano, bajo la plaza superior que da acceso al centro.
Esta exposición duró desde el 20 de octubre de 2023 y finalizó el 18 de noviembre de 2024.
El origen de las vanguardias históricas
El inicio de las vanguardias, a comienzo del siglo XX se produce una ruptura radical en la creación artística. Los diversos movimientos que se suceden, desde entonces hasta 1940, se agrupan bajo el nombre de "vanguardias históricas".
Se usa el término militar "vanguardias" para aludir a la manera brusca en que estos movimientos se abrieron paso en un contexto artístico que todavía dependía estéticamente de modelos tradicionales, con los que chocaron a causa del radicalismo de sus propuestas. Sin embargo, se clasifican de "históricas" porque sus hallazgos y alternativas ya forman parte de la cultura occidental, más allá de la controversia que produjeron cuando se dieron a conocer: Picasso, Kandinsky, Mondrian, Duchamp, Dalí o Miró son, hoy en día, artistas "clásicos", en tanto que sus obras han sido asumidas respetuosamente por los museos.
La causa última de la aparición de las vanguardias hay que buscarla en la multiplicación de las formas de percibir el mundo y su organización. El arte deja de ser la expresión de un ideal colectivo unitario porque la sociedad no es uniforme. El artista ya no "reproduce" lo que otros consideran bello, sino que investiga y encuentra.
Cada uno de los movimientos de vanguardia obedece a un talante propio, que trata de vincular de manera profunda el arte con la vida, otorgando a aquel una capacidad transformadora, como nunca antes había tenido. Por eso, sus hallazgos estéticos son inseparables de esas actitudes vitales. Sin embargo, terminan por construir un determinado lenguaje artístico que ya forma parte del gusto colectivo. Es decir: los resultados artísticos del cubismo, futurismo, expresionismo, abstracción, dadaísmo o surrealismo, que son los principales movimientos de vanguardia, constituyen referentes estéticos, integrados ya en nuestra manera de apreciar la belleza de la creación.
FUENTE: CAIXAFORUM
Contexto histórico
La primera mitad del siglo XX se caracteriza por los grandes cambios que se fueron produciendo en casi todos los órdenes: el artístico, el social, con el asentamiento de la lucha de clases y el triunfo de las primeras revoluciones proletarias; el político, con el desarrollo de la Revolución Rusa que cambia completamente el panorama político, y con las dos guerras mundiales, con el gran impacto psicológico que dejaron en todo el mundo.
La lucha social comienza a obtener sus primeros éxitos, bien sea por medio de la negociación, bien sea por medio de la revolución. Ello es posible porque las clases burguesas, predominantes en el sistema impuesto por la Revolución Industrial, se dan cuenta de que es preferible hacer concesiones paulatinas que arriesgarse a sufrir una revolución del tipo ruso.
En el panorama europeo, parece darse un triunfo de las democracias tras la I Guerra Mundial, que trajo consigo el establecimiento de más de una república y la división de los grandes imperios continentales. Sin embargo, tras la profunda crisis económica de 1929, las dictaduras totalitarias irán imponiéndose, aupadas por la difícil situación, hasta el punto de que a finales de los años 30 sólo se mantendrán en pie unos pocos regímenes democráticos, frente al dominio en Europa de las dictaduras de corte fascista.
Los avances científicos, médicos y técnicos que se dieron a conocer durante el primer tercio del siglo XX revelaron un universo hasta entonces completamente desconocido. La visión del microscopio o de los rayos X, el cine que nos asoma a un mundo de ensueño, los aeroplanos que parecen escapar a la ley de la gravedad, los inmensos trasatlánticos que atraviesan los mares, las sofisticadas maquinarias de guerra, la luz eléctrica o la importancia del subconsciente en la personalidad del individuo proporcionaron otra noción de la realidad, muy distinta de la percibida hasta entonces con los sentidos.
La sociedad y la política españolas de principios del siglo XX se caracterizaron por un fuerte inmovilismo.
El sistema político heredado del último tercio del siglo XX se había quedando obsoleto y monolítico, incapaz de asumir los cambios que el ascenso de la ideología de clases estaba llevando a la política nacional. El sistema de la restauración, con el amañamiento constante y casi institucional de las elecciones dejaba fuera a los partidos sociales que contaban cada vez con más base popular, por lo que se hacía cada vez más injusto el sistema.
La salida será una huida hacia delante con la dictadura de Primo de Rivera, que significará, a la larga, el fin del sistema, que culminaría con la proclamación de la II República española, tras la victoria de las candidaturas republicanas de las elecciones.
FUENTE: CAIXAFORUM
Surrealismo
Este tipo de vanguardia tiene su origen en París donde va a ser el centro de origen de una nueva corriente del arte. André Bretón será el indicador, y su objetivo, la búsqueda de la expresión de la verdadera función del pensamiento.
Esta clase de movimiento vanguardista gira en torno en 1924 cuando el escritor francés André Breton (1896-1966) lanza en París, el primer manifiesto del surrealismo, donde este se define como "puro automatismo psíquico por el cual se intenta expresar, bien verbalmente o por escrito, la verdadera función del pensamiento. Dictado verdadero en ausencia de todo control ejercido por la razón, y fuera de toda preocupación estética o moral. Se trata, pues, esencialmente de una actitud mental abierta hacia lo desconocido, que tiene consecuencias en el campo de las artes plásticas y de la literatura.
En ese deseo de descubrir otro mundo, más allá de cortapisas mentales y morales que apasionan las posibilidades de felicidad en este en que vivimos, se encierra una dimensión revolucionaria: el deseo de transformar radicalmente las bases en las que se sustenta la vida de cada uno y las relaciones con los demás. Por eso, los surrealistas tuvieron una fuerte conciencia de su papel como grupo y de su dimensión ética y política.
Diversas revistas y publicaciones difundieron su pensamiento, que aparece como una vanguardia muy consolidada durante los años veinte y treinta, cuando inspiró a artistas de muy variado origen y, aspiraciones, aunque no todos estuvieron adscritos al grupo. Su trascendencia posterior, en la posguerra, fue también enorme.
Las dos claves fundamentales sobre las que se asientan las obras artísticas nacidas del surrealismo son, en primer lugar, la negación de la moral tradicional, especialmente en lo que se refiere al sexo y a la violencia, de manera que, por ejemplo, la exploración de las más reprimidas pulsiones eróticas constituye una forma de liberación; y, en segundo lugar, la reivindicación de la dimensión irracional e instintiva de la condición humana, herencia del dadaísmo, que altera de forma inesperada y sorprendente la aparente lógica por la que fluye el mundo. Ambos aspectos afectan a la creación artística, pues la belleza se hace relativa, ya que no puede ser definida de manera previa, sino que nace de la casualidad o del absurdo, fruto de un descubrimiento inesperado que tiene algo de juego maravilloso.
Originariamente, los surrealistas se fascinaron por los procedimientos de creación automática, sin control, de la razón, que producían resultados fascinantes. La llamada "escritura automática" hacía aflorar imágenes inesperadas, fruto de la asociación inmediata de palabras dispares, que emanaban del pensamiento sin el control de la mente.
Un buen número de surrealistas orientaron su creatividad a hacer nítida la visión interior, generalmente en relación con la extrañeza que producen los sueños, tanto por su contenido como por las relaciones ilógicas que se establecen entre los espacios y el impreciso significado de las cosas.
El contexto de las vanguardias en España
Las vanguardias artísticas fueron un fenómeno de carácter universalista y global en el que participaron artistas de todos los países. Algunos de los más destacados e influyentes fueron españoles que contribuyeron a todas las fases de su evolución.
La vanguardia es un fenómeno que va más allá de las fronteras nacionales. Ni siquiera la importancia de París como escenario de su desarrollo, indispensable para la mayoría de los movimientos artísticos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, puede explicarse a través de rasgos propios de una hipotética idiosincracia francesa.
Este aliento universalista nace de las raíces mismas del pensamiento vanguardista, puesto que afecta a la esencia del ser humano en su relación con la creación, en un mundo decididamente nuevo, donde las eventuales referencias nacionales, regionales o locales no constituyen, ni en sentido sociológico ni estético, motores relevantes de transformación. Por eso, hablar de la contribución de los artistas españoles al desarrollo de la vanguardia no tiene más sentido que subrayar su pertenencia a un fenómeno global en el que participan artistas de diversa procedencia geográfica.
Las dos corrientes en las que más destacaron los artistas españoles fueron, por un lado, el cubismo, a cuya génesis contribuyó Pablo Picasso y, en su fase sintética, tuvo una importante contribución Juan Gris; y por otro, el surrealismo, donde las obras de Joan Miró y Salvador Dalí figuran entre las expresiones más características de esa vanguardia.
FUENTE: CAIXAFORUM
Joan Miró
Nacido en Barcelona, que fue una ciudad muy receptiva a los movimientos de vanguardia en fechas relativamente tempranas, Joan Miró (1893-1983) aprendió, desde joven, a interpretar los motivos figurativos de su entorno como si fueran signos vivos, autónomos, con un universo propio. No necesitan parecerse del todo a lo que ve quien los mira, sino que, como en un juego imaginativo, se sueñan distorsionados, estilizados, como un eco subjetivo de la forma de la que proceden. El resultado se sitúa entre la vaga referencia a una realidad, convertida en mágica, y la más desbordada fantasía, nacida del inconsciente.
En el París de los años veinte madura su personalidad artística. Es entonces cuando sienta las bases de su estilo definitivo, que se reconoce ya en una obra capital de su producción, El carnaval de arlequín (1924-1925).
Miró se aproxima a la vertiente más automática del surrealismo a través de esas formas orgánicas con vida propia que se mueven con total libertad por el cuadro, o elaboraciones abstractas de motivos concretos, por ejemplo, estrellas y luna, o mujer y hombre. Sus cuadros parecen obedecer a una creación sin control, como la expresión plástica de un niño o de una tribu primitiva, que alucina con lo que le perturba, porque lo asocia con sus obsesiones, y, a la vez, se deja llevar por ello.
¿Qué historia se esconde detrás de la estrella de Miró? Este símbolo - estrella azul de cinco puntas, acompañada de dos astros - es uno de los siete tapices monumentales que crearon Joan Miró y Josep Royo, en 1980, por encargo de la Caiza de Pensions per a la Vellesa u d'Estalvis de Catalunya i Balears. El objetivo fue crear la imagen corporativa de la entidad, así como transmitir sus valores culturales y sociales.
Durante el mes de abril de 2022, el emblema de "la Caixa" se restauró en vivo y se instaló en una vitrina de cristal en el vestíbulo de CaixaForum Barcelona.
FUENTE: CAIXAFORUM
Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.
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