miércoles, 20 de noviembre de 2024

CAIXAFORUM: REIMPRIMIR LA REALIDAD

CAIXAFORUM: PRINT 3D. REIMPRIMIR LA REALIDAD

Buenas tardes a todos y a todas. ¿Qué tal, cómo estáis?

En este reportaje de la exposición Caixaforum Sevilla vamos a visitar cómo la tecnología y la innovación cada día está más moderna y actualizada.

Se trata de la tecnología 3D como una manera de reimprimir la realidad.

CaixaForum es un centro cultural gestionado por la Fundación "la Caixa". Está pensado para todos los públicos y ofrece una amplia oferta cultural. artística y educativa. CaixaForum se encuentra en el Centro Comercial Torre Sevilla, concretamente en la calle López Pintado.

El objetivo de CaixaForum Sevilla es promover el conocimiento y el crecimiento personal de personas de todas las edades, condiciones y procedencias, albergando todo tipo de actividades culturales que supondrán para la entidad, una inversión de 5 millones de euros al año.

El centro cultural inaugurado en marzo de 2017 está situado en un área cercana al caso antiguo: la isla de la Cartuja.

El edificio cuenta con 7.500 metros cuadrados útiles, sobre una superficie construida total de 8.100 metros cuadrados, con dos salas de exposiciones, un auditorio, dos aulas polivalentes, un aula para talleres, una cafetería-restaurante y una tienda-librería. Las dos salas de exposiciones y el auditorio están situados en el nivel del sótano, bajo la plaza superior que da acceso al centro.




La pregunta del millón de dólares es la siguiente: ¿Cómo funcionan las impresoras 3D?

El término impresora hace referencia a la máquina que, conectada a un ordenador en casa, en la escuela o en la oficina, es capaz de producir documentos de texto, gráficos o imágenes en dos dimensiones. La idea de imprimir objetos sólidos en tres dimensiones se ha hecho realidad gracias a la impresión 3D, que a partir de un modelo digital permite crear identidades de objetos físicos. Este modelo digital puede ser diseñado por un software de modelado 3D o generado mediante un escáner 3D. La impresión 3D se basa en la fabricación aditiva, porque va agregando material capa a capa para producir las piezas.

La llegada de la impresión 3D ha supuesto una revolución en el mundo de la salud. El uso de modelos digitales permite que los médicos digitales permite que los médicos puedan preparar mejor las operaciones y, así, el tiempo en el quirófano sea menor. Con la impresión 3D, la cirugía es personalizada y a medida, por la que se obtienen mejores resultados; asimismo, se abarata el coste de la producción de prótesis para personas o animales. Actualmente se trabaja para que, en un futuro no muy lejano, la impresión 3D de medicamentos sea una realidad, lo que permitiría adaptar la dosis adecuadas a cada persona según su patología, edad, etc.

La impresión 3D, la planificación virtual y la bioimpresión 3D de tejidos son algunas de las técnicas que ya forman parte del día a día de numerosos hospitales. Con ellas se consiguen tratamientos más específicos, más personalizados y que ayudan a mejorar la calidad de la vida de las personas, a la vez que se reducen tiempos y costes.

La impresión 3D de medicamentos ya es viable hoy en día. Esta tecnología permite adaptar la dosis a las necesidades del paciente, administrar varios fármacos en un solo producto, ofrecer más opciones de presentación, eliminar las intolerancias e imprimir únicamente la cantidad necesaria.





La necesidad de materiales sanitarios como consecuencia del COVID-19 impulsó la colaboración de hospitales, empresas, fundaciones y particulares para producirlos con impresoras 3D. Una iniciativa ciudadana clave ha sido COVID-19 Makers, red formada por miles de voluntarios que han diseñado y creado millones de productos, como viseras o piezas de respiradores.

La impresión 3D también permite generar piezas totalmente adaptadas a pacientes no humanos. Hoy en día se producen prótesis específicamente diseñadas para diversas especies, desde perros hasta pájaros. Con ellas, muchos animales han recuperado la normalidad tras un período inicial de adaptación y, por tanto, también se han beneficiado de esta tecnología.

Las innovadoras tecnologías de impresión 3D permiten fabricar cubiertas de alta gama las prótesis de las extremidades superiores e inferiores. Las cubiertas, impresas con materiales plásticos, son ligeras, resistentes y únicas, con el ajuste adecuado a cada prótesis y con el diseño que el usuario desee. Además, protegen los componentes protésicos, evitan que la ropa se enganche, son resistentes al agua y se secan fácilmente.

Las industrias de la moda, caracterizadas por su creatividad, han encontrado un nuevo aliado en la impresión 3D, tecnología capaz de producir todo aquello que podemos ponernos: desde ropa y calzado hasta bisutería, joyería y otros accesorios, como gafas o paraguas. Las impresoras 3D se usan estos sectores tanto para crear moldes, piezas o prototipos para fabricar todo el producto. Con el desarrollo de nuevos materiales, las prendas de vestir impresas en 3D mejoran la flexibilidad y funcionalidad. Cualquier diseño puede ser único, adaptado a las medidas corporales y personalizado según necesidades o gustos.

Las aplicaciones de la impresión 3D en nuestro entorno más cercano son numerosas y pueden cambiar el modo en que obtenemos y reparamos objetos habituales en el ámbito doméstico. A partir de modelos digitales tridimensionales es posible crear productos exclusivos, adaptados a las necesidades cotidianas y acordes con los gustos personales, tanto en las formas como en los materiales, sin tener que salir de casa. Las posibilidades son prácticamente infinitas: desde una simple pieza hasta estructuras más complejas. Disponer de una impresora 3D convierte al consumidor en diseñador y productor de sus objetos.




Imprimir una casa en 3D supone un gran ahorro porque se pueden utilizar materiales ecológicos y reciclados, se reduce el tiempo de construcción, se consume menos energía y se minimiza la producción de residuos, Mediante esta tecnología es posible crear formas complejas con gran precisión y respetando el medioambiente.

La impresión en 3D de gran formato ofrece numerosas aplicaciones en campos como la construcción, la automoción, la aeronáutica, la industria, etc. Las compañías de ingeniería repiensan en sus procesos para detectar casos en que esta tecnología permitiría reducir los costes, optimizar la obtención de prototipos o piezas finales y garantizar su calidad. Muchos de los avances en estos campos derivan del desarrollo de nuevos materiales acordes con los estrictos requisitos industriales, así como de la creación de soluciones de impresión capaces de generar piezas de grandes volúmenes.

Toda nueva conciencia que se despliega a gran escala provoca cambios globales. Para los usuarios, la impresión 3D puede convertirse en una herramienta cotidiana con la que explorar el mundo con nuevos ojos. Socialmente, puede transformar el mundo productivo y los hábitos de consumo, así como favorecer planteamientos más sostenibles, como el reciclaje y la economía circular. Al mismo tiempo, la digitalización y la impresión 3D pueden dar lugar a nuevos retos éticos, según el uso de que se haga de los datos obtenidos y de los modelos creados.

La impresión 3D es un medio de expresión muy atractivo para los artistas. La incorporación de esta tecnología les ofrece numerosas posibilidades creativas, tales como repensar objetos cotidianos, reinventar disciplinas tan clásicas como la música mediante la creación de sonidos nuevos o trabajar con el movimiento para dar lugar a verdaderas obras de arte. Las impresoras 3D pueden utilizarse como un recurso expresivo y como una herramienta de trabajo; y la pieza producida tridimensionalmente puede constituir la obra en sí misma, o bien ser un paso del proceso de creación de la obra final.

La impresión 3D ofrece nuevas posibilidades a la exploración espacial. Por una parte, se podrán imprimir hábitats en la Luna o Marte, usando materiales locales y sistemas robóticos. Por otra, la versatilidad de esta tecnología de fabricación será también clave para superar algunos de los retos logísticos más importantes, debido a los altos costes del transporte. A partir de un mismo material base será posible crear repuestos o herramientas personalizadas bajo demanda. Solo será necesario transmitir los modelos digitales y producirlos en la última frontera de la humanidad.






Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.

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