jueves, 12 de diciembre de 2024

FERIA DEL BELÉN

 FERIA DEL BELÉN




Hola de nuevo queridos amigos.

Como estamos en diciembre, en este reportaje vamos a visitar una exposición de la Feria del Belén ubicado en Sevilla entre el archivo de Indias, la Catedral de Sevilla y la Plaza de San Cabildo.

En otras palabras, en la Avenida de la Constitución y en la calle Fray Ceferino.

Se trata del XXXI edición de la feria del Belén. Esta exposición/mercadillo navideño se encuentra disponible desde el 9 de noviembre hasta el 23 de diciembre del 2024.

Está abierta de cara al público de lunes a viernes de 10:30 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas de lunes a viernes. En cuanto a los sábados, domingos y festivos, de 11:00 a 14:30 horas y de 16:00 a 21:00 horas.

Está organizada por la ACOBE, Asociación de Comerciantes del Belén en Sevilla (de ahí viene sus siglas), en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla.

Este año, la Feria presenta grandes novedades de figuras y construcciones elaboradas muchas de ellas por los propios comerciantes y el público podrá encontrar belenes en todas las partes del mundo, destacando las tradiciones andaluces.







La primera celebración navideña en la que se montó un belén para la conmemoración de nacimiento de Jesucristo fue en la Nochebuena de 1223, realizado por san Francisco de Asís. Francisco había regresado recientemente en 1220 de Palestina e, impresionado por su visita a Belén, se propuso volver a representar la escena de la Natividad en una cueva próxima a la ermita de Greccio (Italia).

La escena del nacimiento de Cristo no fue representada con figuritas y miniaturas de objetos cotidianos, como hacemos actualmente, ni con personas, aunque para la ocasión sí utilizó animales.

Se celebró la misa nocturna acompañada de una representación simbólica de la escena del nacimiento, mediante un pesebre (sin niño) con el buey y la mula, basándose en la tradición cristiana y los Evangelios apócrifos.

Estos animales ya aparecen en el pesebre del siglo IV, descubierto en las catacumbas de la Basílica de San Sebastián de Roma, en el 1877. Cuenta san Buenaventura, en su Legende de Santi Francisci, que tras celebrar la misa el sacerdote sobre el pesebre (utilizando como altar), San Francisco cantó el Evangelio y realizó la predicación sobre el nacimiento de Cristo, hijo de Dios, en circunstancias tan humildes como las que en aquel momento se reproducían, causando una enorme emoción entre los asistentes, de tal forma que el señor del lugar, Juan de Greccio, "aseguró que vio un hermoso niño dormido en el pesebre, que el padre Francisco cogió en sus brazos y lo hizo dormir".

Antes de la celebración de Greccio, existen muchos antecedentes de representación plástica del nacimiento de Jesús, tanto en las catacumbas romanas como en las iglesias y otros lugares relacionados con el culto religioso cristiano.









A partir del siglo XIV, fundamentalmente a través de los frailes franciscanos, cuya regla consistente en estricta pobreza, humildad, sencillez y cercanía al pueblo - frente a órdenes más ricas, "aristocráticas" y cercanas al poder político - se avenía muy bien con el humilde nacimiento del Mesías, por lo que usaron su representación como elemento de predicación, considerándose por tanto el pesebre un invento franciscano, cultivado especialmente por estos y por las estantes órdenes franciscanas, como las clarisas y los capuchinos el montaje de los belenes por Navidad se consolidó como tradición en la península itálica y fue pasando al resto de Europa, al principio como práctica eclesiástica, posteriormente aristocrática y finalmente popular. Sucedió de esta forma en España, ya que cuando, a mediados del siglo XVIII el rey Carlos VII de Nápoles pasó a ser rey de España, promovió junto a su esposa, María Amalia de Sajonia, la difusión de los nacimientos de la aristocracia española, llegando posteriormente a la práctica popular en toda España y en América.

A partir del siglo XV, se generalizó la costumbre del Belén. En 1465, en el Renacimiento, se fundó en París la primera empresa fabricante de figuras de Belén. En Alcorcón, se creó el primer taller belenista peninsular en 1471, y tenía influencias de Inglaterra que no llegaron al taller belenista hasta 1501. El tercero en producir figuritas belenistas fue la República de Siena en 1475, de estilo renacentista. El cuarto país en crear figuras belenistas fue Portugal en 1479, la primera fábrica, que se encontraba en Lisboa, fue quemada por los martinistas en 1835. Cuando Inglaterra adoptó el anglicanismo, las figuras belenistas fueron quemadas, y debido al rechazo a los iconos, en 1601 se hizo un decreto, y quien no lo cumpliera sería condenado a muerte en el siglo XIX, con la consolidación de la tolerancia religiosa, se levantó esa condena. La popular Feria de Santa Lucía de Barcelona, de venta de figuras y objetos para el belén, existe por lo menos desde 1786, Cataluña, Murcia y Madrid, durante el siglo XX, eran centros donde se fabricaron más de 400 millones de figuras de belén. En la actualidad, existen numerosos talleres artesanales en Cataluña, Murcia, Andalucía y algunos otros en el resto de España que continúan haciendo figuras, que son conocidas y apreciadas en todo el mundo.











En el siglo XVIII en América, tras la disolución por decreto papal de la orden de los jesuitas, los franciscanos ocuparon su lugar y usaron los belenes como método de evangelización. Allí son habitualmente anacrónicos, ya que incluyen animales y plantas americanas, que en Palestina no se conocían en tiempos de Jesús, como los guajolotes, magüeyes y nopales, pero que recuerdan el carácter rural de la escena. Esta peculiaridad se debe también a que en la parte latinoamericana situada en el Hemisferio Sur del planeta, en Navidad, no se celebra el solsticio de invierno, sino el del verano, por lo que el clima y los productos agrícolas son muy diferentes a los europeos y palestinos.

Los belenes pueden ser de cualquier tamaño, desde bienes en miniatura que se pueden colocar en el ojo de una aguja o de forma más habitual en cajas de música, en botellas o tinajas, etc., pasado por belenes de sobremesa, los más frecuentes en el ámbito doméstico, de tamaño reducido, que se colocan por encima de un mueble, bajo el árbol de Navidad o en el hueco de la chimenea, por ejemplo, hasta los nacimientos grandes, que ya necesitan una ubicación específica al ocupar una parte considerable de una habitación. Pero desde el punto de vista del tamaño, los más relevantes son los belenes Monumentales, los que generalmente construidos en el exterior, aprovechando incluso rincones naturales de un terreno, ocupan una superficie grande y suelen ser obra de varios artistas.

Generalmente el Nacimiento se monta antes de Navidad, tradicionalmente el 8 de diciembre, coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada Concepción, y se conserva armado hasta el 2 de febrero, fecha de la presentación de Jesús en el Templo y fiesta católica de la Candelaria. En algunos lugares es costumbre que partir de la fiesta de la Epifanía, el 6 de enero, se añadan las figuras de los reyes Magos en adoración, que mientras tanto han sido desplazadas por el paisaje del Belén.















Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.

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