MUSEO DE HISTORIA DE LA FARMACIA
Hola a todos. ¿Cómo estáis queridos amigos, queridas amigas?
En este reportaje nos vamos a adentrar en el mundo de la salud. ¿Por qué? Porque vamos a visitar el Museo de Historia de la Farmacia.
¿Dónde se encuentra el Museo? Se encuentra en la Facultad de Farmacia, perteneciente a la Universidad de Sevilla, ubicado por el Campus Reina Mercedes, en la calle Profesor García González.
La Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla se encuentra situada desde 1974 en el exterior del Campus Universitario de Reina Mercedes.
Anteriormente se hallaba en los edificios de la antigua Fábrica de Tabacos (Rectorado). En 1994 se amplió con nuevas aulas incluidas en un anexo, y en 2001 con varios laboratorios situados en la primera y segunda planta del antiguo edificio de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales.
En la actualidad, la Facultad de Farmacia cuenta en total con 2.284 alumnos, de los cuales 340 son estudiantes de nuevo ingreso. Asimismo, la facultad está provista de 224 profesores divididos en 12 departamentos.
La Universidad de Sevilla tiene un Museo de Historia de la Farmacia desconocido probablemente para muchos ciudadanos e incluso miembros de la comunidad universitaria tanto para Personal Docente e Investigador (PDI) como Personal Técnico, de Gestión, Administración y Servicios (PTGAS). Se encuentra en la planta sótano de la Facultad de Farmacia y alberga valiosas y curiosas piezas que trasladan al visitante a una época en la que los medicamentos se elaboraban manualmente y las farmacias eran bellos espacios de aprendizaje.
La farmacia, además de una profesión y un conjunto de ciencias destinadas fundamentalmente a la preparación del medicamento y a la restauración a mantenimiento de la salud pública, es belleza.
Belleza de unos utensilios y locales, mediante los cuales los profesionales han podido ejercer su labor a lo largo de los siglos. En este Museo mostramos una panorámica de la actividad profesional y científica de los farmacéuticos en los siglos XIX y a principios del XX, en una época que en la revolución industrial modificaría, como en otras tantas disciplinas, la estética y la dinámica del mundo farmacéutico.
Constituye el Museo una colección de utillaje farmacéutico destinado a la consecución del bienestar de la persona, a la lucha contra la enfermedad. Material que va desde la elaboración, la conservación y la propia dispensación del medicamento, hasta útiles para el análisis, colección de muestras vegetales, especialidades farmacéuticas catalogado por formas farmacéuticas, publicidad, libros y cuadros de oficinas de farmacia. Todo ilustrado con cartelas indicativas del contenido de las baldas.
La idea de la creación de un Museo que versara sobre la Historia de la Farmacia surgió a finales del pasado siglo, cuando los profesores de Historia de la Farmacia y Legislación Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla empezaron el trabajo de recopilación de material que fuera de interés para el proyecto de un Museo. En 1999, gracias a los primeros años en la recopilación de material, vio la luz la exposición "La Farmacia y el Arte de Curar" en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla (Pabellón Mudéjar).
Los orígenes del Museo se remontan a 1995 cuando la catedrática Mª Teresa López Díaz, junto a los profesores Esteban Moreno Toral y Consolación Martínez García; y los licenciados en Farmacia Joaquín Espejos y Javier Ballesteros, iniciaron el trabajo de recopilar material que fuera de interés para el proyecto de un museo. Para ello, enviaron cartas solicitando ayuda a distintas instituciones, entre ellas los diferentes Colegios Oficiales de Farmacéuticos de la comunidad andaluza y personas particulares. La Fundación Avenzoar acudió a esa llamada y donó importante material para un museo.
Con el andar del tiempo se emitió un informe en el que precisaba que la Fundación Farmacéutica Avenzoar había sido autorizada por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla en contrato suscrito por sus presidentes con fecha de 15 de marzo de 1995 para ceder en precario y calidad de depósito material al Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica. Gracias a los primeros años en la recopilación de material para el museo, vio la luz la exposición "La Farmacia y el Arte de Curar" en 1999 en el Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla (Pabellón Mudéjar), cuya comisaría fue la profesora del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica Dña. María Teresa López Díaz.
Pero el tiempo pasó y, salvo en 2005, transcurrieron muchos años con el material almacenado en cajas en la Facultad de Farmacia hasta que, en 2012, se pensó dedicar ese mismo espacio a albergar un Museo de la Historia de la Farmacia que sirviera a la par como centro docente para la impartición de los seminarios de Historia de la Farmacia de la nueva asignatura de Grado en Farmacia denominada "Quimioinformática, Investigación e Historia de la Farmacia". Se reciben visitas guiadas y se hace investigación. Se trata, pues, de un centro expositivo, docente y de investigación científica y, en puridad, desde el punto de vista normativo, esta colección universitaria tiene la consideración de exposición permanente.
El objetivo de los estudiantes universitarios que cursan Grado en Farmacia es tener conocimiento de la Historia de la profesión farmacéutica, iniciación a la metodología de la investigación y del Museo de Historia de la Farmacia como herramienta docente.´
Como asignatura docente tiene también como objetivo tratar de comprender a los estudiantes universitarios de la Historia de la Farmacia como una disciplina fundamental para comprender el presente de la profesión a través de su devenir histórico, que conozcan la importancia de tomar decisiones del pasado y es pieza clave para su identificación, orientación y supervivencia.
Otro propósito es comprender el medicamento a través del tiempo en el tejido de la evolución de las teorías médicas, el progreso de las ciencias naturales y la periodificación de las conocimientos científicos, el acercamiento a las fuentes primarias que obren en los diferentes archivos acerca de la historia de esta profesión, promoviendo la reflexión, el interés por las humanidades y la inquietud hacia cuestiones museísticas se nos antojan muy importantes en el perfil del futuro farmacéutico y de su propia integridad profesional.
Se pretende, a través de exposiciones con temas relacionados con la Historia de la Farmacia de la profesión del arte de curar, que el estudiante mejore sus habilidades de exposición a la par que comprende los valores que aportan las humanidades en su vida profesional. Se pretende que conozcan las posibilidades de conocimiento que ofrecen las fuentes mudas a través del estudio de las piezas del Museo de Historia de la Farmacia de Sevilla, y que el estudiante, a través del Museo, mejore en la comprensión de la Historia de la Ciencia.
El laboratorio químico, como parte anexa y a la vez integrante de la botica, surge con anterioridad al siglo XIX, pero será durante esta centuria cuando adquiera cuerpo e importancia decisiva. Estos laboratorios químicos fueron paulatinamente ampliando el campo de actividades abriéndose desde mediados del siglo XIX, una múltiple vertiente, además de la propia o específicamente farmacéutica, con la elaboración de los medicamentos llevada a cabo en los laboratorios anejos, los cuales darían con el tiempo a la industria farmacéutica; la de los análisis tanto clínicos como bromatológicos y de minerales.
La revolución experimentada en el campo de la Química, como nueva nomenclatura, consolidó esta disciplina y de manera especial el desarrollo definitivo de la Química Farmacéutica. La Química constituiría también como un basamento fundamental en el desarrollo de las ciencias de la vida: la extracción y el estudio de las sustancias producidas por las plantas y los animales han dado a su nombre a la Química Orgánica, descadenándose grandes hallazgos durante la centuria decimonónica.
Los avances en disciplinas como la Microbiología y la perfección de distintos utensilios e instrumentos permitieron poner en marcha algunas determinaciones que favorecían el diagnóstico de una enfermedad, el estudio de componentes esenciales de los alimentos o el análisis estructural de minerales.
En el siglo XIX el farmacéutico desarrolla su profesión habitual principalmente en la Oficina de Farmacia. A principios de la centuria, las farmacias se parecían mucho a las boticas del siglo anterior, sin embargo, la formación universitaria del farmacéutico, el desarrollo de la química y la evolución de la sociedad incidirá inevitablemente en una modificación de la misma.
En España. la Ordenanzas de Farmacia desde 1860 establecían que la oficina de farmacia debía tener al menos tres piezas bien diferenciadas: una destinada a la expedición o venta de los medicamentos, otra para su elaboración y una tercera para la conservación de los mismos.
En general, la farmacia en el siglo XIX conserva en parte el aspecto formal de sus antecesoras. Solía tener en la parte exterior y superior de la puerta, un rótulo que llevaba en letras grandes Farmacia y que ocupaba toda la anchura de la botica.
Pero la Rebotica era también el lugar donde el farmacéutico elaboraba sus medicamentos a finales del siglo XIX y a principios de la primera mitad del siglo XX, elaboraba sus medicamentos. Solía ser un lugar bastante amplio, de donde emanaba ese color característico, mezcla de eter y de drogas diversas, lleno de mercancías y utensilios de su profesión, pues, a pesar de las incursiones de la industria farmacéutica, el farmacéutico del siglo XIX aún llevaba a cabo una indigente labor de composición.
Espero que os haya gustado este reportaje. Nos vemos en el próximo blog.








































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